El jueves sabremos quién será el primer rival en el camino hacia el Mundial

La repesca es un choque inelástico: los cuerpos que chocan cambian de forma tras el impacto. Italia ha sufrido sus efectos destructivos, primero en 2017 y luego en 2022, al quedarse fuera del Mundial por segunda vez consecutiva. Sin embargo, ya no sirve de nada darle vueltas a los errores del pasado, al igual que resulta anacrónico reflexionar sobre un reglamento de la FIFA que ha privado al fútbol europeo de su tradicional protagonismo. Lo único que importa es alcanzar el objetivo en los dos partidos que se disputarán el 26 y, con suerte, el 31 de marzo.

Conoceremos el camino a seguir el jueves, en el sorteo de Zúrich, sabiendo que jugaremos la semifinal en casa. Dentro de tres días también se darán a conocer las posibles rivales de una eventual final, que siempre será a un solo partido con la ventaja de campo decidida por sorteo. Hace tres años nos tocó Macedonia del Norte, con la preocupante perspectiva de disputarnos el pase a Catar en casa de Portugal. Mancini ni siquiera llegó a la última ronda. Esta vez la mentalidad debe ser diferente, como recuerda Gattuso: hay que concentrarse en un partido cada vez, sin proyectar la ambición más allá de la realidad.

El fantasma—  Al ser cabeza de serie por ranking, Italia se enfrentará en semifinales a uno de los equipos del cuarto bombo. El problema, sin embargo, es que aquí se dan cita las selecciones eliminadas en la fase de clasificación que han obtenido los resultados más satisfactorios en la Liga de Naciones. Entre ellas, la más peligrosa es Suecia, que ha confiado su renacimiento al inglés Graham Potter y que sumó un punto en su grupo. ¿Cómo es posible? Los medios hablan de ciertas desavenencias internas, que provocaron la destitución del exjugador del Milan Tomasson, pero el equipo se ha visto perjudicado por los problemas físicos de sus dos estrellas: los delanteros Gyokeres e Isak ficharon este verano por el Arsenal y el Liverpool, por una cifra total superior a los 200 millones de euros, pero no han podido aportar nada. Gyokeres ha disputado cuatro partidos, e Isak solo uno como titular. Sin embargo, es de suponer que en marzo ambos estarán en buena forma: imaginaos si Italia se hubiera enfrentado a Noruega sin Haaland ni Sorloth…

Los demás—  En definitiva, mejor evitar a Suecia, y no solo por el aterrador precedente de 2017. Sería mucho más cómodo un reencuentro con Macedonia, en todo caso, siempre y cuando salga derrotada de la… eliminatoria por la eliminatoria contra Gales. De lo contrario, entre los cuatro posibles rivales entrarían los británicos, que, en cualquier caso, no parecen insuperables. Y hablando del Reino Unido: otra hipótesis de semifinal es Italia-Irlanda del Norte, que evoca otros recuerdos embarazosos, aunque ya lejanos en el tiempo, como la eliminación del Mundial de 1958. Es la más débil del grupo. Incluso más débil que Rumanía, la última opción, repescada como Suecia de la Liga de Naciones. Se puede vencer, a pesar de las artimañas del viejo zorro Lucescu, porque ya no es el equipo de Hagi. Bueno, sí, del hijo Ianis, que ha heredado el dorsal número 10: con todo respeto, no es lo mismo.

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