Los nerazzurri quieren al exjugador para reforzar las dos bandas. Él está listo para volver. Los holandeses le dejarán marchar en caso de quedar eliminados de Europa. Y así, Chivu anima al… Bayern

Pasan las primaveras, pero la vida de Ivan Perisic siempre se cruza con el gran Bayern. Ya en su momento, los gigantes de Baviera cambiaron la mentalidad del croata: le enseñaron a un carácter indolente el hambre de victoria y el sutil arte de conseguirla, y luego dejaron que regresara a Milán un hombre nuevo, un extremo con el yelmo de hoplita. Ahora que el croata está a punto de cumplir 37 años (fiesta familiar el 2 de febrero), el mismo equipo alemán puede ayudar a Ivan en su intento de dar un último y romántico grito a la luna: de acuerdo con los nerazzurri, Perisic desearía un último baile en el Inter, el equipo que quizá más ha amado. Con tal de volver, estaría dispuesto a renunciar a un contrato hasta 2027 con el PSV, dominador de la liga holandesa que, sin embargo, tiene una idea muy diferente al respecto: el equipo entrenado por Peter Bosz, tras haber sentenciado la Eredivisie —en la que observa con prismáticos al Feyenoord, a +16—, considera prioritario llegar a los playoffs de la Champions y no tiene intención de renunciar a su mejor arma en las bandas. Por el momento, a pesar de la derrota sufrida en casa del Newcastle, el PSV ocupa de todos modos el puesto número 22 en la clasificación europea, si no fuera porque el miércoles llegará precisamente a Eindhoven el temible Bayern de Múnich. Así pues, el destino vuelve a dar un giro inesperado en la vida de Perisic: si los bávaros imponen su superioridad sobre el terreno de juego y eliminan a sus rivales, entonces el club holandés podría replantearse su postura y sentarse a negociar con los nerazzurri.

Hasta ese momento, Perisic lo dará todo por la camiseta que viste y, como corresponde a un gran exjugador, se enfrentará con el máximo empeño al gigante alemán; en caso de quedar eliminado de los playoffs, sin embargo, presionaría con la misma determinación para que le dejaran marchar. De hecho, en este proyecto de regreso a Italia ha encontrado desde el principio el apoyo de los nerazzurri: los directivos y el cuerpo técnico han optado por no invertir en esa posición específica, al menos por el momento, a la espera de evaluar el estado de forma de Denzel Dumfries a principios de marzo. Estos meses sin el lateral derecho titular han dejado un vacío en la banda, que no puede ser cubierto con un joven talento al que hay que formar: muy poco tiempo, muchos partidos decisivos por delante, alto riesgo de tropiezo, más aún tras las dificultades mostradas por Luis Henrique. La elección del brasileño debe defenderse al menos hasta el final de la temporada, también porque se han vislumbrado algunas mejoras de carácter táctico aquí y allá; más bien se necesita un lateral ya formado, con experiencia, que respalde sobre todo el juego ofensivo de Chivu. Mejor aún si es capaz de mantener alto el centro de gravedad y correr a toda velocidad por ambas bandas, algo que le habría salido bien a Joao Cancelo, primer objetivo que se esfumó en el mejor momento. Al propio Perisic también le iría muy bien: al fin y al cabo, los dos objetivos de vuelta en esta ventana de fichajes siguen el mismo razonamiento. Otros laterales «conservadores» como Nahuel Molina del Atlético, propuestos en estas últimas semanas convulsas, han sido descartados por considerarse demasiado «bajos».

las velas—  Si todo saliera como se espera, habría que indemnizar al PSV y elaborar una fórmula que sustente la operación: no es fácil, dado el ambiente que se respira en Eindhoven, pero tampoco imposible gracias al apoyo del jugador. Sin duda, en Appiano encontraría las puertas abiertas tras haber abandonado el club con tan mal humor y como agente libre en 2022: en aquel verano, los límites de Suning en cuanto a salarios, sobre todo para los mayores de treinta años, eran estrictos y no llegó a tiempo una propuesta de renovación. El club estaba convencido de apostar por Robin Gosens, llegado unos meses antes, aunque la historia dijo lo contrario. En aquel momento, Perisic optó por seguir a Antonio Conte, quien hoy sería un aguerrido rival en el Nápoles y que entonces lo reclamaba con impaciencia en el Tottenham. También en ese caso, la vida dio un giro inesperado: nada más llegar al banquillo nerazzurro, el propio Antonio lo descartó para el puesto de extremo en el 3-5-2 debido a su escasa aptitud defensiva. En 2019 se fue a formarse al Bayern, una cesión que se convirtió en un aprendizaje magistral y que le permitió añadir un triplete a su palmarés en el año de la COVID. De vuelta en manos de Conte en la temporada 2020-21, Ivan se había aprendido de memoria los movimientos por toda la banda, había contribuido al 19.º título de liga y había cuajado una temporada excelente también con Inzaghi. Con el tiempo no ha perdido su garra balcánica, si es que ha logrado superar la rotura de un ligamento cruzado, que lo mantuvo fuera de juego casi seis meses hace dos temporadas. Ivanice, apodo croata derivado de su nombre de pila y muy utilizado en la Pinetina, se siente aún en forma, hasta el punto de poder ser titular en el Inter. Le gustaría cumplir 37 años una vez más en Milán, casualmente el último día del mercado de fichajes.

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