El piloto de Mercedes se presentó de incógnito ante los responsables del circuito Daytona de Milton Keynes y compitió marcando el mejor tiempo en la pista mojada
Los responsables del circuito Daytona de Milton Keynes, cerca de la sede de Red Bull, están acostumbrados a los grandes nombres. Por sus karts han pasado pilotos como Sergio Pérez, Isack Hadjar y estrellas de la talla de Tom Cruise. Y el sábado, cuando durante una tarde lluviosa se presentó un chico con el pelo rizado cubierto por un sombrero ancho y el rostro oculto tras unas gafas de sol, no sospecharon nada. «¿Hay alguna carrera en la que quede una plaza libre?», preguntó el desconocido. «Sí, pero primero tienes que asistir a la sesión informativa junto con los demás pilotos… para repasar las normas y las banderas».
El chico, sin embargo, es todo menos un desconocido. Y es que, escondido bajo una sudadera blanca, se encuentra Kimi Antonelli, que no tiene ninguna intención de alejarse del volante. Pero los responsables del circuito no lo saben, así que la pregunta es inevitable: «Necesitamos un nombre… ya sabes, si tienes suerte podrías acabar en esta clasificación de aquí», le explican señalando el marcador donde figuran los tiempos de varios compañeros del piloto de Bolonia. «Shovlin… me llamo Henry Shovlin», responde él. El hecho de que comparta nombre con el director técnico de pista de Mercedes no debió de levantar demasiadas sospechas, así que acompañaron a Kimi a la sala donde los demás pilotos estaban asistiendo a la sesión informativa antes de salir a la pista. «Se sentó en un rincón —cuentan en las redes sociales del circuito inglés— y escuchó con atención toda la explicación».
SE QUITA EL CASCO— Se sale a la pista. Ni mono de Mercedes, ni casco de F1. Kimi no quiere que los demás pilotos sepan que entre ellos hay un piloto de Fórmula 1. Así que se sube al kart de alquiler y espera a que se apaguen los semáforos. Llueve a cántaros, y él arrasa. A sus espaldas, el vacío. Una vez terminada la carrera, todos corren hacia la carpa para resguardarse de la lluvia incesante y una pregunta se extiende entre los pilotos: «¿Pero quién es ese chico que rodaba tres segundos más rápido que todos?». Y de un casco blanco anónimo surge precisamente Kimi Antonelli. Se quita la máscara, el boloñés se presta a hacerse una foto con todos y luego posa delante del famoso marcador de los más rápidos: su nombre, obviamente, está ahí, y su tiempo es el más rápido en pista mojada, 1’24’’500. Alex Albon, bajo la lluvia, había sido cinco segundos más lento…