El exjugador del Bolonia y el marroquí que marcó en la Champions contra los azzurri y la temporada pasada contra la Juve son dos piezas valiosas de la plantilla del club holandés

Uno fue el director de orquesta, el otro el primer violín. En el PSV que «tocó» al Nápoles en la Champions, dos nombres en particular acabaron en el cuaderno de los ojeadores presentes en el Philips Stadion: el capitán Jerdy Schouten y el marroquí Ismael Saibari. Futbolistas ya conocidos, pero que por una u otra razón podrían animar pronto el mercado de los grandes, incluidos los italianos.

A Schouten lo conocemos bien. De 2019 a 2023 vistió la camiseta del Bolonia y, si por él fuera, probablemente seguiría en la Serie A. Precisamente el Nápoles, además del Milán y el Atalanta, sondeó en su momento al equipo emiliano para hacerse con los servicios del centrocampista holandés nacido en 1997. Sin embargo, hace dos años regresó a su país natal, al PSV, donde en solo dos temporadas se ganó la capitanía, el papel de líder y un puesto en la selección nacional. A sus 28 años ha alcanzado la madurez plena, pero sin renunciar a modificar su fútbol. De hecho, el técnico Peter Bosz lo ha transformado en los últimos partidos de mediocampista defensivo a mediocampista ofensivo en el centro de la defensa, con licencia para avanzar y participar en la maniobra ofensiva. ¿El resultado? Contra el Nápoles golpeó un poste, falló solo tres pases de 67 y, sobre todo, dio la sensación de estar en todas partes. La noticia principal es que, a pesar de la renovación en Eindhoven hasta 2030 firmada en verano, en su cabeza está la idea de volver a Italia para jugar en un grande. Y quién sabe si no será precisamente el Nápoles, desde hace tiempo en lo más alto de la lista de sus admiradores, quien cumpla su deseo.

RAMPA—  También hemos aprendido a conocer bien a Saibari. Aún no ha jugado en la Serie A, pero se ha hecho notar en la Champions: marcó un gol al Juventus en la vuelta de la eliminatoria del año pasado y repitió contra el Nápoles en el 6-2 del otro día. Nacido en 2001, el marroquí es un futbolista en evolución: comenzó como mediocampista ofensivo, se adaptó como mediapunta y, en los últimos partidos, incluso como delantero moderno, en los que Bosz ha revolucionado el PSV. Para Saibari no es un gran problema. Físicamente fuerte, bueno leyendo y encontrando espacios, decisivo en el área: en una palabra, completo. Llegó a Eindhoven con 19 años desde Bélgica y con 25, los que tendrá el próximo verano, podría haber llegado el momento de dar un salto adelante. ¿El precio? Al menos 25-30 millones de euros, si no más, dado su constante crecimiento. Pero si hay un jugador en Europa con un rendimiento asegurado y aún accesible para los equipos italianos, ese podría ser precisamente Saibari. Particularidad: está representado por la misma agencia que Noa Lang.

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