El acuerdo está cerca, pero el Atlético, que no quiere salir perdiendo tras haberlo fichado este verano del Nápoles, quiere un derecho condicional
El objetivo es tenerlo ya en Trigoria, a ser posible a partir de la próxima semana, también porque hoy se le necesita aún más que ayer. Y en eso está trabajando Ricky Massara, para intentar traer a Giacomo Raspadori a la Roma y darle a Gian Piero Gasperini el primer refuerzo de este mercado de invierno. Hoy mismo podría haber novedades importantes, ya que el jugador tendría una reunión personal con Diego Simeone, el entrenador del Atlético de Madrid, para aclarar la situación.
La Roma pretende fichar a Raspadori en calidad de cesión con opción de compra, con un derecho de compra condicionado, por un total de 20 millones de euros (2 por la cesión, más 18 por la posible compra). Ahora, sin embargo, hay que llegar a un acuerdo con el Atlético de Madrid, para lo cual hay que superar básicamente dos obstáculos: el precio final y la fórmula. Los españoles, de hecho, compraron a Raspadori al Nápoles invirtiendo 22 millones (más 4 de posibles bonificaciones) y quieren recuperarlos. En resumen, para el Atlético, si la Roma realmente quiere a Raspadori, debe subir la oferta. Y cambiar en consecuencia también la fórmula, porque en Madrid prefieren la obligación al derecho de compra. O, al menos, un derecho condicionado, que ofrezca una probabilidad significativa de que, al final, la operación pueda salir adelante. Y, por lo tanto, no una clasificación para la Champions, por así decirlo, sino mucho más directamente un porcentaje de partidos jugados, con un umbral que podría rondar el 60-65 %. En estos días se hablará sobre todo de esto, de cómo llegar eventualmente a un acuerdo para el traspaso del jugador a la Roma.

EN MADRID— Hoy, sin embargo, el Atlético volverá a entrenar y, antes de saltar al campo, Raspadori mantendrá una conversación precisamente con Diego Simeone, quien en verano había presionado para tenerlo en sus filas. Hace ya algún tiempo, el técnico fue claro con Raspadori, durante otra conversación privada. «Hasta ahora no he podido darte lo que te merecías», le dijo el entrenador argentino al delantero de la selección italiana. Que, hasta la fecha, en estos seis meses con los colchoneros, apenas ha tenido oportunidades: 14 participaciones en 25 partidos, con un total de 406 minutos, lo que supone una media de 29 minutos por partido cada vez que ha saltado al campo. Demasiado poco para estar contento, ya que Raspadori se ha visto obligado a ver jugar a menudo a Antoine Griezmann (25 partidos y 1018 minutos) y a Thiago Almada (15 partidos y 571 minutos para él). Hoy Jack le pedirá a Simeone que le deje marchar, aunque queda por ver cuál será la postura del entrenador del Atlético.
EN ROMA— En Trigoria, por tanto, esperan tener al jugador disponible ya la próxima semana. Casi imposible para el Atalanta (partido programado en Bérgamo el 3 de enero), quizás difícil también para el desplazamiento a Lecce (previsto para el 6). Pero la ilusión y la esperanza es poder alinearlo ya el día 10, en un partido que también sería emotivo para Raspadori, ya que significaría debutar con su nuevo equipo precisamente contra el Sassuolo, el club que lo formó y lo lanzó al gran fútbol. La llegada de Raspadori, por otra parte, es aún más urgente ahora que también se ha lesionado Lorenzo Pellegrini (fuera un mes, el mediapunta romano se arriesga a perderse entre 8 y 9 partidos) y que Gasperini tiene pocas opciones disponibles para esa posición. Raspadori, en cambio, le aportaría imprevisibilidad, calidad e imaginación, todas ellas características que el entrenador de la Roma busca en los jugadores que deben jugar por detrás del delantero centro. Massara espera satisfacerle pronto, aunque mucho dependerá de