En Doha se detiene la trayectoria de los Azzurrini, derrotados por los austriacos, que ahora disputarán la final del título mundial contra Portugal, que se impuso a Brasil en la tanda de penaltis

La trayectoria de la selección sub-17 en el gran Mundial de Catar se ha detenido a un paso del sueño: tras seis victorias entre la fase de grupos y las eliminatorias, la primera derrota (el 2-0 sufrido ante Austria) le ha salido muy cara al equipo de Massimiliano Favo, derrotado por un rival sólido y organizado, que ya en octubre nos había superado dos veces en partidos amistosos. Los goles de Johannes Moser, delantero del Liefering (equipo filial del Salzburgo) y máximo goleador del Mundial, pasan de seis a ocho: con un disparo en diagonal con la izquierda y otro con la derecha de falta en los últimos minutos, es él quien marca la diferencia en la segunda parte.

EL PARTIDO Favo —que tuvo que lidiar con la sanción de Marini en defensa— siguió apostando por las rotaciones que están dando sus frutos en los partidos consecutivos: De Paoli sustituye a Borasio en el centro de la defensa y vuelve a cambiar la pareja de delanteros con Campaniello (tres goles en los dos partidos anteriores) y Elimoghale, impulsados por la calidad del intocable Inacio. Austria, al igual que los «azzurrini», también las ha ganado todas y solo ha encajado un gol. A pesar de las ausencias del central sancionado Ndukwe y del delantero lesionado Dobis, es un equipo de buena calidad media cuyo punto fuerte reside en los pies del máximo goleador Moser. Un jugador a tener muy en cuenta, incluso antes de su doblete en esta semifinal. El inicio de Italia es decidido: en los primeros 12 minutos, cuatro disparos de Inacio, Campaniello y Luongo se van todos cerca de la portería de Posch. Para Austria, en cualquier caso, no es ninguna novedad ceder en algunos momentos la iniciativa a los rivales para luego intentar dar la vuelta al partido en cuanto sea posible. En el ecuador de la primera parte, el partido se vuelve muy táctico y llega así al descanso sin momentos destacados, un bajón de intensidad en el que nuestros rivales dan la impresión de sentirse a gusto.

LAS SUSTITUCIONES La primera sustitución de Favo, a los 10’ de la segunda parte, es la entrada de Lontani en lugar de Elimoghale, que no había logrado destacar en ataque. Sin embargo, el plan de juego austriaco acaba dando sus frutos con el primer pase en profundidad: el pase en profundidad dirigido a Moser pilla a De Paoli mal posicionado, Reggiani no llega a tiempo para cerrar el paso y el certero disparo con la izquierda del temido Moser supera a Longoni por el segundo palo. Hay que reaccionar. Entra también Maccaroni por Prisco y así comienza una larga fase de pases en el campo contrario, con la dificultad de crear ocasiones en unos espacios muy congestionados. A ocho minutos del final, también entran Borasio y Arena en sustitución de Reggiani e Inacio: el partido del defensa de la Juventus, que además había asumido el brazalete de capitán, dura sin embargo solo siete minutos, ya que una falta sobre Frauscher (revisada por el Football Video Support) le cuesta la tarjeta roja directa. A raíz del tiro libre resultante, el imparable Moser marca el 2-0, lo que pone fin al Mundial de Italia, que, no obstante, disputará el jueves la final por el tercer puesto contra Brasil, eliminado en la tanda de penaltis por Portugal en la otra semifinal.

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