El lateral del Celta de Vigo presiona para llegar a un acuerdo. Salah vuelve al Liverpool y puede liberar a Fede

El punto de partida es el más complicado cuando se abre el mercado de invierno: mejorar lo que tienes entre manos no es lo más fácil del mundo si intentas hacerlo con un presupuesto reducido o sin presupuesto. La fuerza de las ideas, se podría decir. O la fuerza de las oportunidades, el camino a seguir. El mercado de invierno de la Juventus debe aferrarse precisamente a las dos variables que acabamos de mencionar: la fuerza de las ideas y la fuerza de las oportunidades. De ahí las dos mesas abiertas de los bianconeri, pero aún sin preparar como se desearía. Dos mesas, dos nombres en los que se está centrando la primera parte del carrusel de fichajes: Federico Chiesa y Óscar Mingueza.

Empezando por la defensa, el lateral del Celta de Vigo es el perfil identificado por el club para dar a Luciano Spalletti una carta más que jugar en la banda, hasta ahora con un único y incansable protagonista: Pierre Kalulu. La derecha, precisamente. Una zona del campo en la que el técnico toscano carece de alternativas: Kalulu no se ha perdido ni un segundo de juego entre liga y copas, pero pensar que puede repetir hasta el final de mayo sería una apuesta demasiado arriesgada. De ahí la necesidad de la que se viene hablando desde hace tiempo: Joao Mario está al margen del nuevo proyecto, Mingueza podría entrar por la puerta grande. Sí, Mingueza. El chico que creció en el Barcelona desde los ocho años, se consagró en el Celta, sobre todo la temporada pasada: la federación española también se fijó en él, hasta el punto de que el seleccionador Luis de la Fuente lo convocó y le dio la oportunidad de lucirse en cuatro partidos, incluida la final de la Liga de Naciones. El Celta sabe que perderá a Mingueza a coste cero el próximo mes de junio, ya que no le ha renovado el contrato, y, dentro de cinco meses, la Juventus será la favorita en la carrera por conseguir sus servicios: la situación se complica si el horizonte de un traspaso se reduce al mes en curso. ¿Existe la posibilidad de ver al exjugador del Barcelona en la Continassa antes de que termine enero? La Juventus debe, como se ha dicho, aprovechar las oportunidades que se le presenten y esta podría ser una de ellas: Mingueza está fascinado con la idea de fichar por el equipo turín, en Vigo también está interesado el Aston Villa, revelación de la Premier League, los bianconeri se adelantaría con una indemnización de cinco millones de euros a pagar al club español, que a su vez deberá pagar la mitad al Barcelona en virtud de los acuerdos sobre la reventa del lateral. La mesa está abierta, muy abierta, y la solución está por descifrar.

Los Reds en la encrucijada—   Si el balón del mercado de fichajes pasa al ataque, Federico Chiesa está a la espera de novedades. Fede no puede hacer más: el exjugador de la Juventus está listo para decir sí al gran regreso a casa con un salario reducido y con el entusiasmo de quien sueña con un nuevo comienzo y con el Mundial americano si los azzurri de Gattuso consiguen el pase en la repesca de finales de marzo. Hoy, en Liverpool, regresará Momo Salah, triste por la eliminación en la semifinal de la Copa de África con Senegal y llamado a desmarcarse de las hipótesis de fuga a otro lugar ante los dirigentes de los Reds: el mercado de fichajes lo pone en la balanza, la sensación es que no es así y, si no es así, Chiesa puede sonreír. ¿El motivo? El Liverpool cerraría cualquier negociación con la Juventus en caso de que Salah mostrara un malestar tan profundo como para pedir marcharse y lo cerraría por una cuestión de números en ataque. El club inglés pide, sin embargo, una fórmula para despedir a Chiesa que no sea una simple cesión, en la Continassa lo saben, pero también saben que en invierno las cosas se deciden in extremis: Federico tiene prisa, le gustaría pasar el tiempo buscando la confianza con su antigua casa, el Liverpool tiene menos, la Juventus se sitúa en medio de una historia por escribir y que podría contar un final pirotécnico. Ir más allá de la cesión no es fácil, pero tampoco imposible: fuerza de las ideas y fuerza de las oportunidades. Las dos mesas con los nombres de Mingueza y Chiesa están abiertas, muy abiertas.

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