El centrocampista del Leipzig ya había perdido a su hermano y ha decidido dar un giro a su vida renunciando al dinero
Una decisión difícil, que esconde una historia dramática. Kevin Kampl dejará el Leipzig en enero rescindiendo su contrato. Una serie de acontecimientos trágicos que han marcado su vida le empujan a volver a su casa en Solingen (en Westfalia). Para dar prioridad a la familia.
En octubre falleció repentinamente su hermano Seki. La tragedia le llevó a decidir colgar, al menos por el momento, las botas. Tras ocho años y medio, su etapa en el Leipzig terminará a finales de mes: «La repentina muerte de mi hermano me ha abierto los ojos —explicó Kampl—. El tiempo del que disponemos no es mucho, por eso es importante pasarlo con nuestros seres queridos. Quiero estar en mi casa, también porque mi padre no se encuentra muy bien y, por eso, quiero pasar el mayor tiempo posible con él. El tiempo que desperdiciamos, por desgracia, nadie nos lo devuelve».
El drama— Durante el parón internacional de octubre, Kampl se había ido de vacaciones a Mallorca con su hermano. «Hablábamos de lo que haríamos cuando dejara de jugar», recuerda. Pocos días después, sin embargo, Seki falleció. Precisamente eso fue lo que le conmocionó. Su contrato con el Leipzig expiraría en junio, pero lo rescindirá el 31 de enero. El día 17 se le rendirá homenaje en el partido en casa contra el Bayern. «No sé si volveré a jugar al fútbol en otro sitio, ni siquiera en categorías inferiores, pero de momento creo que es poco realista». Para quedar libre, Kampl renuncia a algo más de un millón de euros. El tiempo, sin embargo, no tiene precio.