En los cuartos de final de Melbourne, el número 2 del mundo se enfrentará al estadounidense al que ha vencido en los últimos ocho encuentros

Se dice que para romper una maldición hay que confiar, ante todo, en la razón y en un cambio de perspectiva. Pues bien, Ben Shelton ha intentado últimamente dotarse de ambas cosas. Sobre todo porque difícilmente habrá esbozado una sonrisa tras descubrir que el cuadro de Melbourne podía depararle un nuevo enfrentamiento contra Sinner. Una bestia negra, alguien que no le ha concedido ni un solo set en más de dos años. Así pues, el estadounidense reveló sus claves para acercarse a Jannik hace unos días, tras la victoria sobre Vacherot: «Estoy cambiando algunas cosas, lo estoy haciendo todo de manera excelente. Siento que soy capaz de realizar mayores cambios de velocidad con el revés y de tener más precisión con el servicio y el golpe de derecha. Y además, cuando juego en un escenario como este, me emociono». Sin duda, a Sinner también.

Big Ben quiere decir «basta». Basta ya de la hemorragia no solo de derrotas, sino también de sets perdidos contra el italiano. El balance actual entre Sinner y Shelton es de 8-1. El estadounidense tuvo muchas oportunidades también la temporada pasada para escribir una historia diferente: nada menos que cuatro enfrentamientos, desde el primer Grand Slam del año hasta las Finales de Turín. Y, sin embargo, cedió en las cuatro ocasiones, sin llevarse a casa ni un solo set. Sin embargo, en 2025, Shelton logró el primer gran logro de su carrera: la entrada estable en el top 10, el debut en las Finales, pero sobre todo el primer título 1000, en Canadá. Como él mismo admitió tras la victoria en octavos de Melbourne contra Ruud: «Me he convertido en un luchador, siento que he madurado. Y no tengo intención de detener aquí el proceso». Sinner será el barómetro de su crecimiento, como el año pasado.

¿amuleto?—  Sí, porque cuando el italiano se ha enfrentado a Ben, a menudo ha subido el ritmo sin detenerse. Shelton se ha convertido desde hace tiempo en su amuleto: de hecho, en las últimas cinco ocasiones, tras una victoria contra el estadounidense, Sinner acabó llevándose el título. Ocurrió en Shanghái 2024 y luego en todos los enfrentamientos del año pasado: semifinales del Abierto de Australia, cuartos de final de Wimbledon, cuartos en el 1000 de París, fase de grupos en las Finales de Turín. Un acierto tras otro para el italiano, aunque se trata de un rival al que Jannik siempre se toma con cautela. Porque, como dijo en Indian Wells hace un par de años, antes de su tercer enfrentamiento: «Sirve bien, tiene muy buena mano. Juega bien de derecha y de revés. Y además es zurdo…». Y no solo eso: Shelton ya no es un outsider en las altas esferas del ranking, sino alguien que, desde hace al menos dos temporadas, está destinado a dar un salto cualitativo tarde o temprano para alcanzar a los «Big Two» y convertirlos en los «Big Three». En 2025 dio una pequeña muestra de ello, pero ahora necesita una victoria contundente. Como aquella vez en Shanghái.
Cuántos tie-breaks—  Es cierto, al principio no parecía que Sinner fuera a suponer una pesadilla para el estadounidense. De hecho, en China se impuso de forma sorprendente: en la edición de 2023, Ben se llevó el partido en el tie-break del tercer set. Por cierto: el 6-6 se ha convertido en una rutina habitual en los enfrentamientos entre él y Jannik, si bien es cierto que en 8 de los 9 duelos entre ambos se ha llegado al menos una vez a ese marcador. ¿La única vez en que al italiano no le sirvió? En París hace unos meses: allí Sinner se impuso por un doble 6-3. Así que sí, es cierto que hay que tomarse a Shelton con cautela: llevar sistemáticamente a Jannik al tie-break es, al fin y al cabo, algo poco habitual.

precisión y cinismo—  Shelton ha pecado a menudo de imprecisión en los enfrentamientos contra el italiano: su violento golpe de revés se ha vuelto en ocasiones incontrolable incluso para él mismo, frente a la fuerza serena de Sinner, quien a menudo ha intuido sus bajones de tensión para castigarlo en el momento más decisivo. Como en Shanghái 2024: siete bolas de break concedidas por el altoatesino, todas neutralizadas. Al otro lado de la red: una bola de break concedida por Ben, rápidamente convertida en oro por Jannik. Bata y bisturí, como un campeón. Otra clase magistral en Wimbledon, hace seis meses, esta vez en materia de precisión: Sinner comete 17 errores no forzados en todo el encuentro, Shelton más del doble (38). La misma historia en el pasado Abierto de Australia: 26 errores no forzados de Jannik, 55 del estadounidense, al que se le encendió la luz de reserva tras el primer set, muy reñido (que duró 72 minutos y terminó en el tie-break). Es a partir de detalles como estos que hay que partir para reducir una brecha que dista mucho de ser insignificante. Él lo sabe bien y lo afronta sin agobios: «Con Sinner es un partido en el que no se espera otra cosa. El año pasado en Melbourne no me fue tan bien con él. Pero les garantizo que he trabajado mucho». Ya se verá.

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