La unidad de potencia Mercedes, y la de Red Bull, serían capaces de aumentar en caliente la relación de compresión, que sin embargo se mide en frío. Rechazadas las protestas de Ferrari, Audi y Honda

Un punto a favor de Mercedes. Al inicio de lo que se perfila como una temporada revolucionaria para la Fórmula 1, marcada por un cambio normativo sin precedentes, no han faltado las polémicas sobre los rumores y las indiscreciones relativas al supuesto «truco» ideado por el equipo de Toto Wolff. En el centro de la discordia se encuentra la unidad de potencia Mercedes, que en caliente sería capaz de aumentar la relación de compresión de la habitual 16:1 en frío hasta 18:1 en uso. Un artificio que, según sus rivales Ferrari, Honda y Audi, no solo garantizaría al equipo una ventaja importante en la pista, sino que también iría en contra del reglamento de la Federación, que, sin embargo, solo prevé mediciones en frío por el momento.

Para resolver las dudas y las quejas de los fabricantes de motores, el jueves 22 de enero se convocó una reunión con la FIA, de la que salió victorioso el equipo de la estrella, y potencialmente también Red Bull Powertrains, que según algunos rumores habría adoptado la misma estrategia, listo para salir a la pista en Melbourne con la solución adoptada, considerada legal por la FIA en este momento. Como anticipó Mattia Binotto durante la presentación de Audi, el tema analizado con la Federación y los fabricantes de motores durante la reunión se centró en encontrar una solución para el futuro con el fin de acordar un método de medición en caliente de la relación de compresión. Sin embargo, este panorama no cobrará vida hasta bien entrado el mes de marzo, tras el inicio de la temporada, por lo que no afectará al desarrollo del campeonato que está a punto de comenzar, ya que la FIA no tiene previsto intervenir en un futuro próximo. Esta decisión conservadora por parte de la Federación, que busca contener la polémica antes del inicio del nuevo ciclo reglamentario, podría dar lugar a posibles reclamaciones oficiales por parte de los demás fabricantes de motores a partir del primer Gran Premio de la temporada: una forma de acentuar aún más el descontento con la solución adoptada por Mercedes y dar inicio a una lucha técnica y política. Sin embargo, sigue habiendo dudas sobre cómo la Federación podría verificar una posible reclamación oficial sin disponer de instrumentos y métodos para medir la condición en cuestión. Por lo tanto, todo queda aplazado hasta el inicio del campeonato en Melbourne, donde se descubrirán las intenciones de los equipos sobre la continuación de esta diatriba y las fuerzas reales en el terreno de juego, con o sin trucos. 

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