La nueva campeona olímpica de supergigante ha desafiado a la mala suerte viviendo la vida al máximo, con mil aficiones, como tocar la trompa, y el deporte. En 2017, la enfermedad que nadie había detectado; en 2023, la rotura de rodilla. Y antes de competir, la crisis nerviosa…

Chiara Mazzel iba en moto cuando estuvo a punto de atropellar a unos peatones y se dio cuenta de que la visión de uno de sus ojos ya no era la misma. A los pocos meses, el otro ojo tampoco veía con claridad. Era 2014, tenía 17 años. Le diagnosticaron tardíamente un glaucoma fulminante que la dejó casi ciega del ojo derecho y le quitó totalmente la vista del izquierdo. La enfermedad llevaba tiempo ahí, pero nadie se había dado cuenta. Tras el diagnóstico, el silencio fue su único compañero. Durante dos años permaneció encerrada en casa, paralizada por el miedo.

ataque de pánico—  Tiene muchas aficiones, como la música, la trompa, el senderismo, la pintura y el running. Ese silencio ensordecedor en el que se había encerrado ha desaparecido, sustituido por unas ganas inmensas de vivir. En estos Juegos ha sido elegida para ser la abanderada de la selección italiana: «Llevar la bandera tricolor es un honor que compensa todos los sacrificios». Hoy Chiara ha ganado una medalla de oro en SuperG. Una medalla de oro en esquí alpino femenino que se esperaba desde hacía 20 años. Tanto tiempo ha pasado desde Turín 2006, cuando Silvia Parente subió al escalón más alto del podio. Y pensar que esta mañana tuvo un pequeño ataque de pánico debido a un dolor de cabeza y no quería competir: «Durante el reconocimiento me empezó un fuerte dolor de cabeza, casi no quería salir porque no podía mantener el equilibrio, así que estoy muy satisfecha también por cómo he gestionado este inconveniente», cuenta Chiara.
delante en la carrera adecuada—  La tenacidad y la fuerza interior la llevaron a la meta para conseguir la segunda medalla en dos especialidades. Salvo algún pequeño error, Chiara esquiaba de maravilla en la misma pista —la Olimpia delle Tofane— donde se celebraron las pruebas olímpicas, todo un espectáculo. Demostró gran valentía y técnica. Sin duda, la número uno actual en esta disciplina, gestionó muy bien los saltos y logró controlar bien el esquí en las curvas. Sobre la prueba: «Estoy muy contenta con cómo ha ido esta mañana. He cometido algunos pequeños errores, pero he hecho muchas curvas bien, así que estoy muy satisfecha. Hacia el final he cometido un error, pero he conseguido recuperarme enseguida y dar el empujón final para llegar a la meta. Estoy en muy buena forma —dice— y cuando cometo errores, sé que tengo que recuperarme y siempre doy un poco más». La satisfacción de haber superado a su rival más fuerte: «Con Aigner siempre me disputo el podio y haber conseguido estar por delante de ella en una carrera paralímpica es magnífico». Sobre el oro: «Una emoción maravillosa, ahora a pensar en las otras carreras, empezando por la de mañana».

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