Los Juegos Olímpicos en casa y los objetivos de la expedición italiana: en el punto de mira está la edición de ensueño de Lillehammer 1994

Veinte medallas italianas, como en los Juegos Olímpicos de Lillehammer de 1994, cuando, sin embargo, las pruebas eran 61, frente a las 116 de Milán-Cortina. El objetivo del ItaliaTeam es ambicioso, pero está al alcance de una selección italiana que, para muchos —incluso entre los expertos—, se considera la más fuerte de la historia, lista para sacar partido de la «ventaja de jugar en casa» como hace veinte años en Turín. Desde Arianna Fontana hasta Federico Pellegrino, pasando por Sofia Goggia y Michela Moioli: los nombres son conocidos y están listos para escribir nuevas páginas en la historia del deporte italiano.

Empecemos por el esquí alpino. Para Dominik Paris y Sofia Goggia, las pistas de Bormio y Cortina son, desde hace tiempo, sus favoritas por el número de victorias. El esquiador de 36 años, natural del Val d’Ultimo, ha conquistado seis descensos y un supergigante en la pista Stelvio, mientras que la esquiadora de 33 años, de Bérgamo, ya ha logrado cuatro victorias, todas en descenso, en la Olimpia delle Tofane. Ambos subieron al podio en la última prueba de la Copa del Mundo y representan la esperanza más concreta de conseguir una medalla en los Juegos. Otra pista favorable podría ser la del Forum de Assago, donde Arianna Fontana buscará su duodécimo podio olímpico en short track, símbolo de un equipo que cuenta con Pietro Sighel como otra gran baza para conseguir una medalla. En Rho Fiera, en la pista larga, tienen excelentes posibilidades de subir al podio los campeones del mundo Davide Ghiotto (10 000), Andrea Giovannini (salida en masa), que formarán junto a Francesca Lollobrigida (salida en masa) el trío de la persecución por equipos.

tablas y acrobacias—  También en Livigno las ambiciones son múltiples, empezando por el snowboard. Michela Moioli, la histórica primera medallista de oro italiana en Pyeongchang 2018, lo sabe bien y sueña con repetir la hazaña tras volver a la élite mundial, también en la prueba mixta junto a Lorenzo Sommariva. Roland Fischnaller, de 45 años, en sus séptimos Juegos Olímpicos, es, por su parte, el símbolo de un equipo que podría dominar el gigante paralelo con Bormolini, Felicelli y March. La joven de 18 años Flora Tabanelli, recuperada in extremis de una molesta lesión de rodilla, espera llegar a lo más alto. Si está en forma, puede revalidar el título mundial de Big Air. También Simone Deromedis y Jole Galli —que competirá en su tierra— vienen de ganar en la Copa del Mundo y podrían hacer auténticas maravillas. Al igual que Giulia Murada, de 27 años y natural de la Valtellina, que llega a los Juegos con tres podios en tres sprints disputados: una medalla para estrenar el esquí de montaña sería lo máximo.

en el punto de mira—  En Anterselva se celebra la última actuación de Dorothea Wierer: junto a Lisa Vittozzi intentarán apostar por la precisión en el sprint y en la persecución del biatlón, el mismo terreno de Tommaso Giacomel, quien, a mitad de una temporada en la que ha sido protagonista absoluto, podría lograr el resultado más importante de su carrera. En Cortina, los campeones olímpicos y mundiales de dobles mixtos, Stefania Constantini y Amos Mosaner, intentarán volver a dar en el blanco en curling, tras la histórica hazaña de Pekín 2022. El abanderado de Italia también se jugará sus oportunidades con el equipo. En esquí de fondo también merece una mención Federico Pellegrino, que llega a la última cita importante de su carrera. El sueño es una medalla que celebrar en pareja, quizá en el sprint por equipos en técnica libre junto a Elia Barp tras sus excelentes actuaciones en la Copa.
¡Menudo equipo!—  Y hablando de equipos, además de las ya mencionadas parejas mixtas de snowboard y curling, habrá que estar atentos a lo que puedan lograr los relevos italianos, como los mixtos y masculinos de short track, con la aportación de Thomas Nadalini, y los de biatlón, enriquecidos por la presencia del dos veces medallista de bronce olímpico Lukas Hofer. El reto, una vez más, será frente a Francia y Noruega. Por último, en esquí de fondo, el relevo de 4×7,5 kilómetros es quizás la prueba que los italianos han preparado con mayor esmero. Más que un sueño —como también subrayan las casas de apuestas—, la de Italia es una gran oportunidad que pasa, ante todo, por el esquí alpino: si Paris en el descenso del 7 de febrero y Goggia al día siguiente empiezan con buen pie, entonces también el resto de la expedición… y el récord de Lillehammer, en ese momento, tras treinta y dos años, podría tener realmente los días contados.

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