Los rossoneri necesitan ganar para volver a ponerse a 5 puntos del Inter. Leao comenzará desde el banquillo, mientras que Pulisic no podrá jugar. En la delantera estará Loftus
Las victorias del Inter, el Nápoles y la Juventus obligan al Milan a ir a Bolonia a por los tres puntos. No solo para mantenerse a la altura del líder, el Inter, sino también para no perder terreno frente a dos de sus rivales directos por una plaza en la próxima Champions y para ampliar la ventaja sobre la Roma, que cayó derrotada en Udine. Contra los equipos de la parte derecha de la clasificación, los rossoneri nunca han perdido (7 victorias y 3 empates) y Allegri quiere continuar con esta «tradición» ampliando la racha de 21 resultados positivos (13 victorias y 8 empates) que comenzó tras la derrota en la primera jornada contra el Cremonese. Sin embargo, el momento de la temporada es delicado, ya que esta noche, en el Dall’Ara, Maignan y sus compañeros disputarán el quinto partido fuera de casa de los últimos ocho sin dos piezas clave (Saelemaekers y Pulisic), y con Leao y Füllkrug sin estar en su mejor momento. Por lo tanto, el potencial ofensivo se verá reducido. No es lo ideal para un Diavolo que quiere volver a sumar los tres puntos tras el empate en Roma y de cara a los diez días sin compromisos que separan el partido de esta noche del del viernes 13 en Pisa (el Milan-Como del 8 se ha aplazado al 18).
Allegri sabe que es el momento de apretar los dientes, de llevarse a casa el resultado incluso de forma «sucia» o… con mal gusto. Como quizá habría ocurrido en el Olímpico giallorosso si no hubiera sido por el penalti provocado por Bartesaghi. La enfermería no ayuda porque, además de Giménez, Saelemaekers ha tirado la toalla tras las pruebas realizadas al aductor izquierdo tras la recaída en Roma (fuera al menos un par de semanas); Pulisic, por su parte, tiene un problema en el iliopsoas (espera volver en Pisa). Max, que lo había utilizado en los últimos minutos contra el equipo de Gasperini, esperaba poder contar con él al menos en el banquillo, pero tras el entrenamiento de ayer, no se ha ido en tren con sus compañeros. En ataque, se han probado a Nkunku y Loftus-Cheek para tener un Milan más combativo. La alternativa es utilizar a Leao y Nkunku al mismo tiempo, pero Rafa no está en su mejor momento debido a una pubalgia: le cuesta arrancar, cambiar de marcha y se da cuenta de que no puede dar lo mejor de sí mismo. Por eso Allegri se inclina por sacarlo al campo durante el partido, a la espera de que vuelva a estar en plena forma. Al igual que Füllkrug, cuya fractura en el dedo del pie derecho aún no le permite jugar noventa minutos.
Revancha y Rabiot— Por otro lado, el francés, que se perdió un entrenamiento esta semana por un golpe, se ha recuperado y su presencia está asegurada. Él y Modric serán la columna vertebral del equipo que ganó 1-0 en la ida (gol del croata), pero que siente que debe repetir la hazaña para borrar definitivamente el recuerdo de la final de la Copa de Italia perdida contra los rossoblù en Roma el pasado mes de mayo. Como consecuencia de esa derrota, el Diablo se verá obligado a ser espectador en las copas europeas en 2025-26. Al recordar ese partido, Fofana tiene muchas ganas de revancha y aventaja a Ricci para completar el mediocampo; en defensa, Pavlovic sustituirá a Tomori, y De Winter se desplazará al centro-derecha.