«El Toro», tras el doblete endosado al Pisa, se afianza cada vez más en la historia del club nerazzurro: con 163 goles marcados, ha superado a un icono como el exnúmero 10 y ahora apunta al podio de los máximos goleadores de todos los tiempos. «En cuanto tenga tiempo, invitaré a todos a una barbacoa. Los que están fuera pueden hablar, nosotros tenemos que estar lo más arriba posible»

El imperativo es uno: el asado poco hecho. El capitán Lautaro se lo prometió al equipo tras el doblete que le endosó al Pisa: «Estamos jugando cada tres días, así que ahora es un poco difícil, pero en cuanto haya tiempo invitaré a todos a una barbacoa». Sobre todo a Esposito, que supo proporcionarle la asistencia decisiva en su segundo toque de balón. Con el primero, incomodó a Aebischer durante el saque de banda. Con el más importante, sin embargo, permitió al capitán correr rápidamente hacia la grada de los aficionados nerazzurri para recibir un abrazo merecido y sincero, ahuyentando así esos viejos fantasmas de la última semana.

Si el Inter ha vuelto a ganar tras dos derrotas consecutivas, el mérito es de su capitán, que supo sacar de la chistera un doblete tras setenta minutos complicados y difíciles. Primero, el disparo con la izquierda al ángulo; luego, el remate a puerta vacía. Hay dos «gracias»: la primera a Esposito, la segunda a Barella. A la lista también podría haberse sumado Diouf, que entró con fuerza como extremo, pero el disparo con la derecha de Lauti se estrelló en el poste. Al final del partido le preguntaron si su historia con los nerazzurri continuará: «Lo espero de verdad —respondió—, la gente me quiere. Todavía me quedan muchos años de contrato. El Inter tiene que ganar siempre, llevamos tiempo luchando por todo. Los que están fuera pueden hablar, nosotros tenemos que estar lo más arriba posible».

MAZZOLA SUPERADO—  Lautaro lleva toda la vida en el punto de mira. Cuando gana, cuando pierde, cuando sale del campo sacudiendo la cabeza tras un cambio en el minuto 70. Cuando lanza la botellita porque su temperamento latino se impone. Pero quiere al Inter tanto como a su familia. «Estoy acostumbrado a las críticas —declaró al final del partido, tras superar a Mazzola en la lista de máximos goleadores nerazzurri—. Trabajo por mí mismo, por el equipo y por mi familia. Dejo que los demás hablen». Para él lo que cuenta son los goles: diez esta temporada, seis en la liga, 163 con el Inter. Le faltan ocho para superar a Boninsegna, ahora en tercer lugar. Quizá dentro de unos diez años hagan un remake de *Radiofreccia* con un toque moderno. Iván Benassi —alias Stefano Accorsi— decía en su famoso monólogo radiofónico que creía «en las chilena de Bonimba», es decir, Boninsegna. Y también en los riffs de Keith Richards o en el Inter de Corso, Mazzola y Suárez. Quizás en el remake se dediquen unas palabras a Lautaro.

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