La derrota en Como pone aún más de manifiesto los problemas de los bianconeri. Se ha reforzado la defensa, pero en ataque faltan certezas. Para el técnico, el partido fuera de casa contra el equipo de Sarri será decisivo. Y, de fondo, está el caso de la renovación de Yildiz

Algo se ha roto. O, mejor dicho, hay mucho que arreglar y hay que hacerlo rápido: Como, para la Juventus, es como una sentencia. Los bianconeri dan la sensación de poder llegar a un punto más allá del cual hay un muro infranqueable: así fue en el lago. El malentendido surge de un verano vivido a la espera de la despedida de Vlahovic, anunciada, pero nunca consumada. Un malentendido porque Dusan se ha quedado hasta el final de su contrato y, al quedarse, ha quitado muchas certezas al ataque: ¿uno o dos delanteros? ¿Valorizar a David y apostar por Openda o aprovechar los momentos buenos del delantero serbio? Respuestas que, en un instante, se han convertido en un rompecabezas difícil de resolver. A partir de ahí, un mercado de fichajes como si el balón pesara entre parámetros económicos que respetar y decisiones que tomar para dar sentido al equipo: al final, el veredicto fue enriquecer, quizás en exceso, la línea ofensiva, pero tener pocas, muy pocas alternativas en el centro del campo, donde, por lo general, se decide el destino de las temporadas.

La imagen que nos regalan los últimos minutos del triste viaje a Como es emblemática: dos delanteros en acción, doblete de los chicos de Fábregas y Openda como espectador en la banda. Igor Tudor, técnico que suma su segunda derrota en la liga entre el final de la última aventura y la que comenzó hace dos meses, mira hacia Madrid, una etapa emocionante en la agenda del miércoles por la noche: pero el técnico croata debe mirar, sobre todo, hacia Roma, hacia la cita en la capital biancoceleste que tendrá lugar el próximo domingo. Su futuro pasará por la Ciudad Eterna, porque una eventual derrota ruinosa pondría en serio peligro su futuro inmediato.

fórmula—  ¿Sus errores? No haber encontrado la fórmula adecuada para que un equipo, rico en soluciones posibles en la delantera, pueda superar los partidos sin pausas preocupantes en su interior, pero con la conciencia de poder gestionarlos evitando desequilibrios entre las líneas: en cada contraataque, esta Juve se ve en apuros, en cada reanudación existe la seria posibilidad de no llegar a la meta, un tiro, una conclusión, un intento peligroso. Hay que poner a los jugadores en condiciones de expresarse al máximo: en parte, Tudor ha cumplido la misión, pero en gran parte aún no, y ahora habla de cambiar a la defensa individual en los tiros a puerta. Y en el fondo hay un caso, la renovación de Yildiz, que pesa, y no poco, en las estrategias del club.

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