El excentrocampista del Milan ha vuelto a insinuar un posible regreso a Italia: quiénes lo han pensado y quiénes ya tienen el expediente en sus manos
El blanco y negro le sienta bien. Tras dejar los queridos colores rojinegros del Milan, Sandro Tonali se encuentra a gusto en el Newcastle. Por eso, vestir la camiseta de la Juve no debería resultarle incómodo. Camisetas aparte, el futuro del centrocampista azzurro está cada vez más en boca de todos. Sandro pone de su parte, ya que cuando le preguntan sobre un posible regreso a Italia, siempre hace guiños, confirmando implícitamente los rumores que le persiguen desde hace meses.
El Newcastle, rico y ambicioso, le ha dado en los últimos dos años una vitrina única y le ha esperado incluso en los días difíciles de la sanción. En definitiva, como él mismo admite, se encuentra bien donde está. Hasta cierto punto. Se entiende que echa de menos los lugares queridos de Italia, las ganas de respirar un aire más familiar. En particular, llama la atención que en su entrevista en Coverciano se desmarque al decir que «la Serie A es cada vez más bonita». Un concepto contraria a la tendencia, teniendo en cuenta que la Premier es indiscutiblemente la liga más importante del mundo. Sin embargo, es evidente que, en la mente de Tonali, la idea de vivir sus años de madurez futbolística en Italia es una posibilidad que debe tenerse muy en cuenta. El mensaje es válido, en particular, para la Juventus. Mientras tanto, el Milan ha tomado otros caminos y no da la sensación de que los dirigentes de Via Aldo Rossi estén pensando en realizar grandes inversiones en el centro del campo, sobre todo después de la reorganización llevada a cabo por Allegri. El Nápoles también lo pensó el verano pasado, pero nunca profundizó en el concepto. Y el propio Inter ya ha planeado otros movimientos en el centro del campo, ya que Barella está experimentando con éxito las funciones de director de juego en lugar de Çalhanoğlu y Sučić se está integrando brillantemente.

La Juve y los posibles costes— En Turín, en cambio, las cuentas no cuadran. Falta un punto de referencia en el centro del campo. Tanto es así que en los últimos meses los bianconeri ya habían echado un vistazo al expediente de Tonali. Un intento tímido, teniendo en cuenta los elevados costes de la operación. Y sobre todo debido al muro levantado por la propiedad saudí del Newcastle, decidida a defender a sus talentos más destacados. A estas alturas de la temporada, es difícil creer que se produzcan movimientos inmediatos. Incluso en enero es difícil que el club inglés acepte prescindir del centrocampista de Lodi. Más bien es lógico creer que las grandes maniobras comenzarán en función del verano. Intentemos, entonces, definir los costes de la operación. Hace dos veranos, el Newcastle gastó unos 60 millones de euros (más las bonificaciones y los gastos con la FIFA), mientras que el jugador firmó un contrato hasta 2028 por 8 millones netos por temporada. Mientras tanto, su valor ha aumentado y, virtualmente, a los 26 años, su cotización debería ser aún mayor. En este asunto, sin embargo, pesa la voluntad de Tonali, que en 2026 se encontrará en una situación favorable. A dos años del vencimiento de su contrato con el club inglés, dependerá de él aceptar o no la renovación. Si no fuera así, el club comprador podría encontrar espacio para un asalto concreto. ¿Está la Juve preparada para este movimiento? El inicio de la temporada del equipo de Tudor ha confirmado las ya conocidas limitaciones en el centro del campo. Y la necesidad de fichar a un jugador de primer nivel parece clara para todos. Por lo tanto, solo hay que esperar para comprender el margen de maniobra real. Más allá del aspecto técnico, el regreso de Tonali a Italia supondría un enriquecimiento para toda la liga. Además, la Juve tendría la oportunidad de ampliar la reducida plantilla de sus jugadores azules. En la tradición bianconera, los internacionales siempre han tenido un lugar privilegiado. Una identidad perdida por el camino, que abre las puertas a la nostalgia. La misma que siente Sandro por nuestro campeonato. El destino parece unirlos.