El club sigue la línea marcada precisamente por Oaktree: el contrato de Sommer expira el próximo mes de junio, por lo que el nuevo número uno debe tener unas características muy concretas
¿Puertas giratorias? En el palacio del Inter, no funciona así. Sommer, Onana, Handanovic, y antes aún Julio César, Toldo, Frey, Peruzzi. Hasta Pagliuca, Zenga y Bordon. El portero titular es uno, los demás son suplentes. Por supuesto, se les utiliza cuando es necesario, pero solo cuando es estrictamente necesario o para pasar el testigo entre una temporada y otra. La historia lo dice: el año pasado, el número uno suizo jugó 53 partidos frente a los 10 de Josep Martínez, en el anterior 43 (y Audero solo 6), tras el paréntesis de Onana y la larga hegemonía de Handanovic, acostumbrado a jugar unos cincuenta partidos al año, mientras que los distintos suplentes (a lo largo del tiempo: Cordaz, Radu, Padelli, Carrizo, Castellazzi, Belec) se repartían un puñado de apariciones. Lo mismo ocurría cuando los «veteranos» mencionados anteriormente se colocaban de forma permanente entre los palos. Al final de la temporada actual, sin embargo, se añadirá una variable: el contrato de Sommer. Este expirará el próximo 30 de junio y es muy probable que no se renueve, a diferencia (también probablemente) del del tercer portero, Di Gennaro, mucho menos costoso y, sobre todo, útil para las listas, ya que se formó en la cantera nerazzurra. En esencia, al menos una plaza en la portería quedará libre. Así pues, el Inter deberá lanzarse al mercado en busca de un titular.
Otra variable es Josep Martínez. El portero español, cuando ha jugado con la camiseta nerazzurra, siempre ha dejado una buena impresión: 10 partidos, 6 porterías a cero. Este año ha saltado al campo en dos ocasiones, manteniendo la portería a cero en una de ellas. Sin embargo, los acontecimientos extradeportivos que le han afectado recientemente han frenado su crecimiento, que, por desgracia, parecía estar a la vuelta de la esquina. Pepo atraviesa un momento complicado a nivel personal, por lo que estas semanas está trabajando más para superar el trauma que para desbancar a Sommer. Es muy probable que el año que viene siga formando parte de la plantilla nerazzurra, pero ¿en qué calidad? ¿Como heredero de Sommer y, por tanto, titular fijo, o como el habitual 12º? Es pronto para decirlo, aunque lo que es seguro es que el Inter está estudiando posibles soluciones de aquí al próximo verano. Tres, principalmente.

Candidatos: Elia Caprile, Noah Atubolu, Zion Suzuki. Estos, entre otros, son los nombres que la directiva nerazzurra ha seguido hasta ahora con especial atención. Especialmente el primero, considerado ideal por su edad (24 años), nacionalidad (el Inter siempre apuesta fuerte por la selección italiana) y, sobre todo, por su preparación. Caprile vivió una experiencia formativa en el extranjero desde muy joven (Leeds), fue titular en el Bari, que estuvo a punto de lograr un sensacional ascenso a la Serie A, se confirmó a lo grande en su temporada de debut en la máxima categoría con el Empoli y, quizás sobre todo, decidió dejar el Nápoles en plena carrera hacia lo que se convertiría en el cuarto scudetto de la historia del club para irse al Cagliari como titular. Igual: no le falta personalidad. El japonés Suzuki es de su misma edad, pero corre el riesgo de tener una valoración más alta y, sobre todo, la lesión que lo mantendrá fuera de juego durante los próximos 3-4 meses ha hecho retroceder su candidatura.

Queda entonces el nombre de Noah Atubolu, quizás el más exótico, pero no por ello menos fiable. El número uno alemán de origen nigeriano del Friburgo ha impresionado tanto en la Bundesliga que se ha ganado la convocatoria de Nagelsmann para la selección nacional. ¿La baza del alemán? Un contrato que expira en 2027, lo que impide al Friburgo realizar una valoración desorbitada. Establecer hoy el perfil en el que el Inter apostará con más decisión es complejo, pero sin duda se seguirán las directrices dictadas por Oaktree: joven, preparado, con futuro. Y no más caro de 25-30 millones.