El tenista italiano, en vísperas del partido contra Rublev, se quedó sin sus zapatillas específicas, que ya no se fabrican. Tras resolver el problema de forma inmediata, lanzó un llamamiento en las redes sociales

El primer Grand Slam de 2026 de Matteo Arnaldi ha comenzado de una forma decididamente singular. Un viaje largo e inesperado, que partió de una pequeña ciudad de Polonia y concluyó en Melbourne, con un protagonista absolutamente insólito: un par de zapatillas. En vísperas de su debut en el Abierto de Australia contra Andrey Rublev —partido que acabó perdiendo en tres sets—, el tenista italiano se quedó sin sus zapatillas específicas, las Asics Solution Speed FF 2. Un modelo fundamental para controlar sus lesiones, pero que ya no se fabrica. De ahí surgió un contratiempo logístico nada desdeñable, resuelto de una forma tan eficaz como curiosa: gracias a un viaje en BlaBlaCar.

Según informa The First Serve, las zapatillas ya no se podían encontrar en Australia. Sin embargo, con la ayuda de su entrenador, Marcel du Coudray, Arnaldi logró localizar cuatro pares en una pequeña tienda de Czestochowa, cerca de Varsovia. Al ser sábado, un envío convencional habría resultado complicado, por lo que las zapatillas llegaron a Varsovia a través de BlaBlaCar. Desde allí, gracias a la intervención de un amigo del entrenador, que trabaja con la federación polaca, se embarcaron en un vuelo directo a Melbourne, llegando el domingo a tiempo para el debut, aunque sin el resultado deportivo esperado.

la petición—  La historia, sin embargo, no terminó en Melbourne. El modelo sigue descatalogado y el tenista de San Remo sigue necesitando esas zapatillas. De ahí la decisión de lanzar un llamamiento: pedir en las redes sociales unas Asics Solution Speed FF 2, talla 45. A quien consiga hacérselas llegar, Arnaldi le ha prometido una camiseta autografiada. Una historia que demuestra que el tenis también es esto: una cuestión de detalles, a veces decisivos.

Leave a Reply