Los dos primeros del mundo se preparan juntos ante los aficionados para las Finales ATP. El italiano confirma las buenas sensaciones

El primer cara a cara, a la espera de lo que todos pronostican, en la última jornada de las Finales ATP, cuando su duelo decidiría no solo el ganador del torneo, sino también el primer puesto en la clasificación al final de la temporada. Sinner y Alcaraz uno contra otro, pero esta vez solo en un entrenamiento: y, de todos modos, ya es todo un acontecimiento que el número uno y el número dos del mundo compartan la misma pista para una sesión de sparring.

La primera ronda se disputa en la pista habilitada en el vestíbulo del Inalpi Arena, y no tiene espectadores, salvo los periodistas y los trabajadores que están terminando de montar las salas VIP. Alcaraz llega puntual a las 11, conversando amablemente con Darren Cahill, el entrenador australiano de su rival, mientras que Sinner aparece unos minutos más tarde. Saludos y abrazos entre los equipos, señal de un respeto que va más allá de la rivalidad, y una broma sobre el golf, uno de los pasatiempos favoritos de ambos, cuando Jannik comunica entre risas que cambiará el swing de diestro a zurdo y Ferrero, el entrenador de Carlos, responde que entonces habrá que empezar a temerle también con el palo. Tras algunos intercambios de baja intensidad, la velocidad de la pelota aumenta y, en un espacio prácticamente aséptico, el chasquido de las pelotas es impresionante. La sesión se desarrolla como un calentamiento prolongado: primero ambos golpean de derecha, luego prueban el revés en diagonal y, por último, se alternan en la red, siempre bajo la atenta mirada de los entrenadores, que dan consejos aquí y allá. El momento más divertido se produce cuando Sinner gana el duelo de revés cortado, un golpe que, en teoría, favorece más al español, y arranca una bonita ovación incluso a Darren Cahill.

Ahora va en serio. Tras una hora en la pista de entrenamiento, los dominadores del circuito se trasladan a la pista central para el mediodía de fuego (más bien de brasa, quizás): les esperan entre 3000 y 4000 espectadores, sobre todo escolares, que con una entrada de 35 euros pueden disfrutar de muchos de los campeones más queridos, ya que antes han entrenado Auger-Aliassime y Shelton y después lo harán Zverev y de Minaur. Unos cuantos intercambios para calentar y recuperar el ritmo y Sinner y Alcaraz están listos para disputar un set de verdad. Es cierto que falta la emoción de la tensión competitiva, pero los dos se dan una paliza de todos modos. Jannik, una vez más, demuestra sentirse perfectamente cómodo en la rápida pista turinesa en la que triunfó hace un año, e imprime a cada golpe una velocidad impresionante que a menudo deja fuera de combate al español: con el control de las operaciones bien asentado en la raqueta, el número uno del mundo también puede permitirse algunas deliciosas pelotas cortas que hacen aplaudir con entusiasmo a los espectadores. El set termina 6-3 para el italiano, pero como queda algo de tiempo, los dos deciden disputar también un tie-break, que esta vez sonríe (7-3) a Alcaraz, que ha conseguido volver a centrarse en la pelota. Al final, el sincero abrazo en la pista sella una amistad sin mancha de rivalidad: la cita es para el próximo domingo. En la final que todo el mundo espera.

Leave a Reply