Aquel partido fue el manifiesto del sinnerismo moderno y Jannik conquistó su primera final ATP. Cinco años después, lo encontramos como número 1 del mundo y mejor italiano de la historia
«¿El primer servicio entró poco? Para decir que saco bien, harán falta años». En realidad, no tantos, pero en noviembre de 2020 Jannik Sinner no podía saberlo. En la bolsa con la que sale a la pista, sin embargo, ya se nota cierta desenvoltura ante los periodistas: «No solo importa cuántos servicios sacas, sino también cuándo: en los momentos importantes, de alguna manera, los he sacado todos». La sala de prensa lo aprueba mientras actualiza los almanaques: ese 13 de noviembre de 2020, en Sofía, Jannik se convierte en el italiano más joven de la historia en alcanzar una final ATP. Todo gracias a su victoria contra Adrian Mannarino, quien ahora le espera en los octavos de final de Cincinnati.
Los números cuentan, pero el instinto asesino cuenta más. En Bulgaria, justo al final de la temporada, Sinner afina las armas de la carrera que le espera: aprovecha la única bola de break que tiene en el primer set para descolgar al francés por 6-3. Y luego se pone el casco desde el fondo de la pista: Mannarino vuelve con fuerza en el segundo set, crea tres bolas de break y las ve cómo se esfuman una tras otra. Al releerlo cinco años después, la semifinal de Sofía ya se presenta como un manifiesto del sinnerismo moderno: además de solidez y cinismo, ya se intuye una envidiable confianza con la superficie rápida indoor (en la que Sinner perdió en la final de las Finals 2023 contra Djokovic, antes de cosechar solo victorias). En Bulgaria, Sinner protagonizó un crescendo rossiniano: «Sin duda me ayudó la victoria contra Fucsovics al principio: ya había perdido contra él en Australia hace unos meses».

récord— Sí, la versión búlgara de Jannik pone a todos de acuerdo y recuerda otro de sus recorridos dignos de aplauso: el de las Next Gen Finals del año anterior, cuando ganó el torneo en la final contra De Minaur. A quien, por cierto, se reencuentra en Sofía, venciéndole de nuevo. En semifinales, superó a Mannarino, trece años mayor que él: «Para ganarle, tuve que jugar mi mejor tenis. Estoy contento de poder jugar otro partido en este 2020, y además una final siempre es especial». Sobre todo si eres el italiano más joven en alcanzarla: 19 años y 89 días, mejor que Pistolesi (19 años y 7 meses) y Cancellotti (20 años y 2 meses). Por cierto, la racha positiva de Sinner también se extiende a esa final: clara victoria en dos sets contra Pospisil, para conseguir el primer título ATP de su carrera.

Presión— De Sofía a Cincinnati hay un largo camino. En medio hay una lluvia de títulos (entre ellos cuatro Grand Slam) y un cómodo puesto en lo más alto de la clasificación. Al otro lado de la red, sin embargo, vuelve a aparecer el francés. Mannarino se reconcilia con sus 37 años bebiendo tequila antes de los partidos («Me ayuda a concentrarme») y evitando leer el nombre de su próximo rival en el marcador. Vive de pequeños rituales y de una confianza recuperada: en febrero, tras una inesperada derrota en la fase previa de Acapulco, salió del top 100 después de 11 años consecutivos. Pero ha vuelto a pisar el terreno después de Wimbledon (tercera ronda) y la final del Challenger en Newport. Jannik lo conoce, no puede olvidar aquella semifinal en Sofía, cuando, quizás por primera vez en su carrera, envió un mensaje a todo el circuito: «La presión existe y soy yo el primero en ponérmela, porque quiero llegar. Hay gente que habla, pero yo no escucho mucho». Paciencia con el 51 % en el primer servicio contra Mannarino: desde ese 2020, desde la semifinal de Sofía, los porcentajes de Sinner se han vuelto… búlgaros.