A la espera del torneo de Montecarlo, donde defenderá el título, el número 1 del mundo ha adquirido un yate de 88 pies, cuya botadura celebrará junto a amigos y familiares
Tras unas vacaciones prolongadas por su temprana eliminación en Miami, Carlos Alcaraz ha vuelto al trabajo. Ha vuelto a ensuciarse las zapatillas de rojo, con la tierra batida de sus pistas en el Club Campo de Murcia. Allí, junto a Samuel López, ha retomado poco a poco el entrenamiento: peloteos, golpe de derecha y revés, y algunos ejercicios específicos de servicio. Paso a paso, Carlos irá aumentando la intensidad para presentarse en Montecarlo, donde defiende el título y el número 1 del mundo, descansado y con ganas. La salida hacia el Principado será casi a última hora, el próximo viernes, el mismo día del sorteo, mientras que él debería comenzar su andadura en el torneo, que ganó el año pasado contra Lorenzo Musetti, el martes 7 o el miércoles 8.
La semana pasada, por su parte, Carlitos desconectó dedicándose al descanso, a sus patrocinadores y a la diversión. El número 1 del mundo también hizo una parada en Gdansk, Polonia, para visitar los astilleros Sunreef, donde adquirió su primer yate. Se trata de un catamarán a motor de 88 pies, casi 27 metros, personalizado, similar al de Nadal pero más grande. Su valor ronda los 9 millones de euros. El amor de Alcaraz por el mar es bien conocido desde siempre, y cuando quiere desconectar, Ibiza es su destino ideal. De este modo, podrá navegar por el Mediterráneo con la familia y los amigos, motivo que le ha llevado a hacerse este regalo. El primer viaje tras la botadura ya está decidido: «A algún lugar cerca de casa, todos juntos. Solo quiero divertirme muchísimo, llevarme la moto acuática y disfrutar del agua sin pensar en nada más».
Defensa— Carlos tiene mucho que defender en los próximos meses: los títulos de Montecarlo, Roma y Roland Garros, y la final del ATP 500 de Barcelona. Por eso deberá volver con una dosis extra de energía para defender el trono del asalto de Jannik Sinner, quien entre Indian Wells y Miami se ha acercado peligrosamente. Entre ambos sigue existiendo, sin embargo, una gran compenetración: rivales y amigos. En los últimos días se disputó también en Miami el Premier Padel y Alcaraz acudió a seguir a los campeones de la pala. Al ser preguntado sobre un posible enfrentamiento entre él y Sinner contra los campeones Coello y Tapia, el español no dudó ni un instante: «¡Seguro que ganaríamos Jannik y yo!». Sinner, como siempre, ha frenado los entusiasmos con su pragmatismo dolomítico: «Si Carlos ha dicho algo así, que sepa que tendrá que correr y jugar por dos. No se me da muy bien el pádel». Por el momento, pues, mejor seguir siendo serenamente rivales en la pista de tenis. Allí, el espectáculo está asegurado.