Las dos nadadoras habían estado de vacaciones en Bali tras el Mundial. Han sido puestas en libertad gracias a la intervención del Ministerio, con una advertencia y tras presentar sus disculpas

El regreso a casa de Benedetta Pilato y Chiara Tarantino tras las vacaciones posteriores al Mundial de natación se convirtió hace unos días en una pesadilla en el aeropuerto de Singapur. Las dos nadadoras italianas fueron detenidas por la policía, sorprendidas por las cámaras de vigilancia antes de embarcar para regresar a Italia: Tarantino habría metido en el bolso de Pilato unos objetos que había robado. Las dos jóvenes de Apulia fueron detenidas por los agentes, interrogadas y acusadas de robo. Tuvieron que pasar varias horas bajo custodia a la espera de que se aclarara el caso.

Tras alertar y activar a la embajada italiana en Singapur e informar al presidente de la federación italiana de natación, Paolo Barelli, fue el Ministerio de Asuntos Exteriores, con la intervención del ministro Antonio Tajani, políticamente muy cercano a Barelli, el que resolvió el asunto. Fueron horas agitadas, en las que las chicas fueron trasladadas a un hotel a la espera del vuelo, recibiendo un permiso especial para poder embarcar tras las explicaciones y las probables disculpas por lo sucedido. Las dos chicas se libraron con una advertencia de no repetir lo sucedido.

En Bali—  Tarantino y Pilato, tras la conclusión del Mundial de Singapur, se habían ido de vacaciones a Bali junto con dos compañeras, Anita Bottazzo (que entrena en Florida) y Sofia Morini (que entrena con Tarantino en Verona), también interrogadas, registradas e imposibilitadas de partir hasta que se aclaró el asunto y las cuatro nadadoras fueron autorizadas a regresar a Italia. Las italianas seguían en Singapur, ya que tenían el billete de avión de vuelta a Italia desde la ciudad que acogió el Mundial, que terminó el 3 de agosto.

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