Un grave error de Nuno Tavares allana el camino a los giallorossi, que empatan con el Milan en el segundo puesto. Los biancocelesti lamentan la ocasión desperdiciada por Dia y el poste de Cataldi en el tiempo añadido
Igual que la temporada pasada, igual que con Ranieri. Una vez más, la jugada sorpresa, decisiva, capaz de cambiar el rumbo del derbi. Decidida, precisamente, por Lorenzo Pellegrini, el hombre más discutido en este comienzo de temporada en la casa giallorossa. Tenía que jugar como máximo un tiempo, pero estuvo en el campo 72 minutos. Con el gol en la primera parte que dio la victoria a la Roma (1-0) y permitió a Gasperini borrar el tropiezo con el Torino. Pellegrini llevaba más de cuatro meses sin jugar (4 de mayo de 2025) y su último gol en juego lo había marcado precisamente contra la Lazio, en el derbi del año pasado. Para los biancocelesti, en cambio, fue la tercera derrota en cuatro partidos y un comienzo de temporada sin brillo. El nerviosismo final (tarjetas rojas a Belahyane y Guendouzi) y el sensacional poste de Cataldi contrarrestaron un partido jugado a ratos de forma sumisa (al principio) y luego en la estela de la rabia competitiva. Errónea la elección de Dia (que falló un gol clarísimo), con Castellanos que, cuando entró, se mostró peligroso en todas las jugadas.
Sarri recupera a Rovella in extremis y lanza a Dia y Pedro al ataque en lugar de Castellanos y Cancellieri. Gasperini, por su parte, juega la carta de Pellegrini desde el principio, con Rensch sustituyendo al debilitado Wesley. El partido tarda en despegar, también por el gran calor. Sarri intenta no dar espacio a la Roma para no darle verticalidad, Gasperini pone a Pellegrini a marcar a Rovella para quitarle ideas a los biancocelesti. El resultado es un partido lleno de faltas y con poco juego. Sarri, por cierto, pierde a Dele-Bashiru (entra Belahyane) a los 12 minutos por un problema en el flexor del muslo derecho. Pero, a fin de cuentas, los primeros peligros son todos de la Roma: Pedro y Tavares disparan alto, Zaccagni pone a prueba a Svilar desde fuera y Rovella mete un balón muy peligroso que Dia y Zaccagni no llegan a rematar para marcar el gol de la victoria. Sin embargo, es la Roma la que se adelanta, gracias a la presión alta que es el credo por excelencia de Gasperini: Rensch le roba el balón a Tavares, se lo pasa a Soulé, que le da a Pellegrini el pase de la ventaja. El capitán (o ex capitán, si se quiere) celebra casi con lágrimas en los ojos un gol que marca a fuego su renacimiento. De hecho, es el primer disparo de la Roma, pero decisivo. Luego, en el único balón acertado de Angelino, Rensch también roza el doblete.
Forcing final: Sarri saca a Cataldi por Rovella y a Luca Pellegrini por Tavares, intentando así invertir la inercia del partido. Sin embargo, es la Roma la que roza el gol con Angelino, aunque la ocasión de oro la tiene Dia, que, solo ante Svilar, remata muy mal, por encima del larguero. Entonces, la Roma pierde un poco el equilibrio, baja también en el nivel de juego, pero Sarri nunca consigue aprovecharlo realmente. Entonces, la otra baza de la Lazio para cambiar las cosas es Castellanos, que se muestra peligroso en un par de ocasiones (precioso disparo con efecto que se va fuera por poco, tras «descargar» a Mancini con una finta de cuerpo). El problema de la Roma es el cansancio, las ideas brillan por su ausencia, Dovbyk (que sustituye a Ferguson) nunca consigue levantar al equipo. Y entonces la presión de la Lazio aumenta con el paso de los minutos, también por la rabia competitiva del equipo. Demasiada, porque primero Luca Pellegrini se arriesga por una falta sobre Rensch y luego llega la tarjeta roja para Belahyane, culpable de haber pisado la pantorrilla de Koné. Pero, como en todo derbi, aún no ha terminado: una jugada mágica de Cataldi se estrella contra el poste en el tiempo de descuento, mientras que Guendouzi es expulsado al final del partido por unas palabras poco amables hacia Sozza. Así termina, con la Sud celebrando y algunas chispas más esparcidas por el campo.