Hoy, el médico social ha sometido al delantero francés a nuevas pruebas, que no han dado resultados positivos. El acuerdo con el Crystal Palace, que parecía cerrado, se va al traste. En 2019 ya fue operado del menisco cuando jugaba en el Mainz

Las pruebas adicionales han dado un resultado negativo: los exámenes adicionales a los que el Milan ha sometido hoy las rodillas de Mateta han puesto de manifiesto problemas que han llevado al club rossonero a retirarse del acuerdo con el Crystal Palace. Ahora queda por ver si la directiva intentará otro fichaje de última hora —aunque ahora sería mejor llamarlo de última segundo— para reforzar el ataque o se quedará con la plantilla actual.

Después de que los dos clubes llegaran a un acuerdo (tras el alcanzado entre el jugador y el Milan), Mateta ya se había sometido ayer a las pruebas médicas habituales en Londres, con el fin de acelerar los trámites para su llegada a Milanello. De hecho, la intención del Milan era que estuviera disponible inmediatamente para Allegri, sin esperar a la próxima temporada. Sin embargo, una vez recibida toda la documentación médica, el club rossonero consideró oportuno investigar más a fondo. En particular, en lo que respecta al estado de su rodilla derecha, cuyo menisco se rompió en 2019 cuando Mateta jugaba en la Bundesliga con el Mainz. En julio de ese año, el francés fue operado en Múnich y no volvió a los terrenos de juego hasta mediados de diciembre.

Gasto e incertidumbre—  La lesión se remonta, por tanto, a hace seis años y medio, pero a la vista de los resultados de las pruebas realizadas ayer, el Diablo ha querido aclarar la situación. Había algo que preocupaba. El doctor Mazzoni, responsable del equipo médico del Rossonero, voló hoy para ver a Mateta y, a la hora del almuerzo, le sometió a más pruebas, que no superó. De ahí la decisión negativa, por una sencilla razón: en estos momentos, el delantero está jugando con regularidad, y las dudas del Milan son todas prospectivas. Sobre todo de cara a la próxima temporada, en la que, salvo que se produzca un harakiri espectacular, el Milan volverá a jugar en Europa, lo que supondrá muchos compromisos entre semana. Un desembolso de unos 35 millones ante esta incertidumbre se consideró finalmente inadecuado. Traducido: el temor es que sea necesaria una nueva intervención quirúrgica en el futuro. Por otra parte, los medios de comunicación ingleses ya habían barajado esta opción el pasado mes de diciembre, que luego se descartó. En definitiva, se trata de una cuestión de inflamación, uno de esos problemas que a veces no se resuelven por completo con terapia conservadora y que, en cualquier caso, obligan al jugador y al equipo médico a una gestión/seguimiento especialmente cuidadoso y complicado. En un contexto similar, conviene recordar que el club rossonero, cuando se trata de cuestiones relacionadas con la salud, siempre ha sido históricamente muy prudente y meticuloso. Desde Biabiany hasta Cissokho, pasando por Pubill y la reciente telenovela con Boniface, el Milan nunca se ha conformado con la «normalidad» de los trámites médicos, y siempre ha profundizado cada vez que se ha encontrado ante una situación que no estaba del todo clara. Mateta, seducido y abandonado por el Diablo, quién sabe ahora cómo continuará su vida en el Palace: el francés había comunicado oficialmente al club su deseo de marcharse, con un emoticono que resoplaba en las redes sociales cuando, en los últimos días, el acuerdo parecía estar en suspenso. Pero tampoco en Milanello hay mucho que celebrar: Jean-Philippe era el delantero centro elegido para iniciar un ciclo importante y ahora habrá que dar un giro brusco.

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