En Tokio, Larissa se queda en 6,56 y no logra clasificarse. Su padre, nervioso en la tribuna: «No sé qué decirte»

Gran decepción en la pista de salto de longitud de los Mundiales de Tokio: Larissa Iapichino queda eliminada en la clasificación y mañana no estará entre las doce finalistas. Sobre el papel, tras una temporada protagonista, que culminó hace veinte días con el éxito en la final de la Diamond League, podría haber optado a una medalla. Pero en cambio… La capital japonesa no le trae suerte: hace cuatro años tuvo que renunciar a los Juegos Olímpicos por una lesión, esta vez termina como termina.

La italiana, que incluso en vísperas parecía serena y tranquila, es la antítesis de sí misma. De la atleta que, precisamente durante esta temporada, había encontrado una envidiable continuidad técnica. Está apagada, frenada. Las participantes se dividen en dos grupos, en plataformas paralelas. La florentina es la cuarta en el orden de aparición del «B». En el primer intento no pasa de 6,52 (con viento a +0,2 m/s), dejando 7,7 centímetros al eje de batida. Cuando termina la ronda, se encuentra en duodécima posición, la última válida para pasar a la siguiente ronda, solo por delante de la estadounidense Tara Davis, la campeona olímpica, capaz de superar con 6,88 los 6,75 establecidos como marca mínima para la clasificación. La italiana vuelve para la segunda prueba. Mejora ligeramente, casi nada: la carrera parece rápida, la acción más decidida, pero el resultado es un modesto 6,56 (+0,5). El problema es que esta vez, en el despegue, regala 19 centímetros. Su padre y entrenador, Gianni, desde la tribuna, pierde los nervios. «No sé qué decirte»: las cámaras lo graban mientras, visiblemente nervioso, se dirige a su hija. La marca sitúa a Larissa temporalmente en el noveno puesto de la clasificación general, pero dura poco. Cuando termina la segunda ronda, vuelve a ser duodécima. Está justo en el límite. Las condiciones, por otra parte, no deben ser excepcionales. Ninguna aterriza lejos.

Seis centímetros… Aquí está el tercer y último intento. A la policía le bastaría poco para tener algo más de garantía. Incluso su rostro muestra ahora la tensión del momento. No hay nada que hacer: 6,32 (-0,2) y, a las 19:28 hora local, las 12:28 en Italia, adiós a los sueños de gloria. La italiana termina en decimoquinta posición y, cuando se da cuenta de que ha quedado eliminada, se le llenan los ojos de lágrimas: con cinco malditos centímetros más habría estado entre las elegidas. No hacía falta una hazaña. Solo cuatro consiguen la promoción directa. Las primeras excluidas son dos puertorriqueñas, ambas con una marca de 6,58. Entre las víctimas también se encuentran la británica Sawyers, la sueca Sagnia, la nigeriana Brume, la rumana Rotariu y la suiza Kalin. Las cámaras vuelven a enfocar al padre Iapichino: Giulio Ciotti, entrenador de Gianmarco Tamberi, a su lado, intenta calmarlo. «Estoy viviendo una pesadilla, no puedo decir nada en este momento. Estoy en estado de shock», susurra Larissa. Habrá que reflexionar.

Leave a Reply