Con el Lazio en la Copa de Italia, el técnico rossonero dará minutos al suizo, que solo ha jugado dos partidos al comienzo de la temporada antes de romperse el peroné. El centrocampista ofrecerá una opción más en una demarcación ya muy cubierta

Se inspira en Baggio y Pirlo, y siempre ha llevado el número 30 porque Messi también empezó con ese número. En cuanto a sus modelos de referencia, digamos que Ardon Jashari no es un amante del perfil bajo. Tiene personalidad, como cuentan todos los que lo conocen bien. Y, por otra parte, sin esa personalidad que en verano le llevó a mostrarse muy drástico con el Brujas, quién sabe si realmente habría acabado con el humo blanco saliendo de la chimenea de Milanello. Sin duda, grandes premisas, a las que, sin embargo, no siguieron los hechos. No por culpa suya, sino por la mala suerte que, durante un entrenamiento, lo puso en la trayectoria más equivocada con Giménez. Resultado: fractura compuesta del peroné derecho, dos meses de baja y nueve partidos en la enfermería. La luz al final del túnel se hizo evidente a principios de noviembre, cuando el centrocampista volvió a aparecer en la lista de convocados con la Roma.
Sin embargo, por el momento, todavía no ha vuelto al campo. Jashari se ha quedado en los pocos minutos que ha jugado entre la liga (16 minutos con el Cremonese) y la Copa de Italia (24 minutos con el Bari). En total, ni siquiera un tiempo de juego, todo se ha visto cristalizado por la grave lesión que le ha quitado las ambiciones a él y a Allegri un jugador útil. Ahora parece que por fin ha llegado su hora. El jueves, en el Olímpico contra la Lazio, en un partido que, tras las polémicas arbitrales en la liga, se prevé bastante tenso, Ardon volverá a pisar el campo. En los dos últimos entrenamientos, Allegri decidirá si lo alineará desde el primer minuto o no, pero, en definitiva, el suizo se postula para volver a ser lo que se esperaba de él cuando fue fichado: un referente —por otra parte, costó 34 millones más bonificaciones— y no un simple comparsa.

Arma más—  Su punto fuerte más significativo es la doble fase. Jashari tiene los pies lo suficientemente entrenados como para ser valioso en el desarrollo de la acción (además de tener gusto por la inserción) y la agresividad competitiva adecuada para proteger la defensa. Si hay que ir a despejar balones, no se hace de rogar. Y además tiene otra cualidad útil para su causa: por sus características, puede jugar como interior o mediocampista, pero también delante de la defensa, como ha destacado Allegri en los últimos días. Traducido: el técnico rossonero recupera un arma más en un mediocampo que, de todos modos, ya es muy fuerte y completo. Para Ardon, la competencia es notable, especialmente después de haber perdido posiciones debido a su ausencia. Hay intocables como Modric y Rabiot, hay un todoterreno a veces torpe pero valioso como Fofana, hay alternativas de nivel como Ricci y Loftus. En este contexto, el suizo tendrá que esforzarse para hacerse un hueco, empezando por Roma, con el fin de poder permanecer en la rotación de forma permanente. Una hipótesis de trabajo sugerente —no siempre, claro está— podría ser la de un mediocampo con él, Modric y Rabiot: fantasía, buen toque, inserción y cobertura adecuada. Suena bien.

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