El extremo brasileño, de 23 años, presionó para que se produjera el traspaso. En octubre ya se había enfrentado al equipo de Conte como rival, y…

Un hombre con turbo en las piernas. Impredecible, que rompe y que inventa. Tal y como lo quería Antonio Conte, para dar al Nápoles una nueva fantasía con la que abrir las defensas. Alisson de Almeida Santos es el último fichaje del Nápoles: un talento brasileño de 23 años que parecía haber quedado fuera de la lista de transferibles del Sporting tras el gol del partido del miércoles por la noche en la Champions en casa del Athletic: tres minutos en el campo, un destello de tres puntos que dio a los portugueses el acceso directo a los octavos de final. Un gol que cambió el futuro del equipo, pero no el suyo. Porque Alisson ya había decidido hacía días jugar en el Nápoles y ayer fue su firme voluntad de trasladarse a Italia lo que puso contra las cuerdas al Sporting. Este finalmente cedió, aceptando la fórmula de una cesión onerosa de unos 3,5 millones y fijando la opción de compra al final del año por un importe total de 20 millones de euros, bonificaciones incluidas. Ahora solo queda acelerar el intercambio de documentos para que Alisson pueda llegar a Nápoles en las próximas horas: el anuncio es inminente, ya que el acuerdo está prácticamente cerrado. Por supuesto, hasta que se firmen los contratos siempre hay que mantener un mínimo de cautela, pero parece descartada la posibilidad de un giro negativo.

Maradona ya conoce a Alisson, que el pasado 1 de octubre jugó como rival en Nápoles, quizás en la mejor noche de Champions de la era Conte. El brasileño entró en el campo en la segunda parte y asustó al Nápoles en campo abierto. «Una jugada que casi vale una noche: el contraataque del posible 2-1 es todo suyo», decía la ficha de Sports Predictions: 6,5, la misma nota que el mejor de los portugueses. Regate y velocidad, diestro natural al que le gusta partir desde la izquierda para buscar luego el remate. En el Sporting lo comparan con Leao, mientras que en Brasil algunos incluso han llegado a decir que recuerda al joven Raphinha. Pero las comparaciones no sirven de mucho: el Nápoles cree en su enorme potencial y ha querido apostar por él, ahora le toca a Conte encontrar la manera de hacerle brillar. Alisson lo tiene todo para recoger el testigo del vacío dejado por la lesión de Neres. Al igual que él, es brasileño, le gusta partir desde la banda y entrar al área para crear superioridad numérica.

Personalidad: descarado, seguro de sí mismo, con un enorme margen de mejora. Alisson ha marcado la diferencia este año en la Champions, convirtiéndose en una de las revelaciones del equipo revelación. Ocho partidos y tres goles, con un solo partido como titular. Entra y rompe el partido, tal y como hacía Neres en sus primeros meses en Italia. Marcó contra el Kairat y el Marsella (MVP del partido) antes de su última hazaña en Bilbao. Y ahora ya tiene la maleta hecha para Nápoles. El grito de la Champions le emocionó, ahora tendrá que ayudar al Nápoles a volver a la Europa más noble, para intentar sentir el efecto que produce jugar con la camiseta azul. Alisson está impaciente.

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