Segunda victoria para el equipo de Nicola, los visitantes caen tras desperdiciar ocasiones con Stulic y Berisha
Corazón, cabeza y ferocidad para darle la vuelta a un día que comenzó con malos augurios. El Cremonese sigue subiendo: 20 puntos y octavo puesto junto con el Sassuolo, el otro terrible recién ascendido. Un penalti de Bonazzoli y la jugada de Sanabria castigan a un Lecce brillante en la primera parte, pero que luego, quién sabe por qué, desaparece del campo. La clasificación de los puglieses no es dramática, pero la caída no invita al optimismo. En cambio, quien celebra es el Zini: tras la hazaña de Bolonia, llega la victoria de la conciencia.
El partido Entre los grigiorossi, Floriani ocupa el lateral izquierdo en lugar del febril Pezzella. Será uno de los más activos en una primera parte para el olvido. Por otro lado, Berisha actúa detrás del tridente ofensivo, por lo que son cuatro los que presionan al primer apoyo de la Cremonese. Resultado: montones de balones recuperados y posesión siempre en manos de los visitantes, que podrían haber desbloqueado el partido al principio si Stulic no hubiera desperdiciado un gol cantado: remate alto a puerta vacía. De infarto. Luego lo intenta también Berisha (parada de Audero), el cerebro de un Lecce robusto y proactivo. ¿Y la Cremo? Demasiados jugadores por debajo de su nivel y sin ideas, empezando por un centro del campo que no consigue dar dos pases seguidos. El empate al descanso es demasiado generoso para la peor versión grigiorossa de la temporada. Di Francesco saca a Sottil por el amonestado y poco lúcido Banda, pero es Ramadani quien se luce al comienzo de la segunda parte. Ingenua es su intervención fuera de tiempo sobre el pie de Vandeputte. El problema para el Lecce es que el contacto se produce dentro del área. Tras una larga consulta al VAR, Mucera decreta el penalti que Bonazzoli transforma con sangre fría. El Cremonese vuelve a ser él mismo, haciendo valer su superioridad: gana terreno y confianza, especialmente con la entrada de Zerbin y Sanabria, mientras que los visitantes se convierten en una pálida copia del equipo agresivo de la primera parte. Y vuelven a caer. El golpe de gracia lo da Vardy, que recupera el balón y se lo pasa a Zerbin: el centro es limpio y preciso para la cabeza de Sanabria. Primer gol en el campeonato. Y la Cremonese vuela.