El portugués forma parte de ese (reducido) grupo de futbolistas que poseen una parte de su ficha y que han antepuesto el club al dinero

Para explicar el inminente traspaso definitivo de Francisco Conceiçao a la Juventus, partimos de lo que el jugador renunciará a vestir la camiseta bianconera. Se trata de una parte del coste de su ficha, que le correspondería al jugador, ya que posee el 20 % de la misma. ¿Qué ha hecho el portugués? Para desbloquear el impasse entre la Juve y el Oporto y que las partes lleguen a un acuerdo económico más rápidamente (la voluntad es presentarse el 24 en la concentración en la Continassa), ha aclarado que no tiene prisa por cobrar ese 20 %. De ahí surge la oportunidad decisiva: de esta manera, la propuesta económica de la Juventus, desvinculada de ese porcentaje, satisfará la demanda portuguesa y Chico podrá convertirse en todos los aspectos en jugador de la Juventus gracias a esta operación de 21-22 millones fijos más algunos bonos con condiciones fácilmente alcanzables hasta llegar a los 25. ¿Y esa parte del dinero destinada a Conceição? No hay renuncia definitiva, se repartirá en su salario a lo largo de varios años. Todos contentos, desde los clubes hasta el jugador que da la asistencia decisiva y reabre su historia en blanco y negro con este beau geste para la Signora.

Más allá del bonito final que está a punto de materializarse, no ha pasado desapercibida esta dinámica, en cierto modo particular y poco habitual en una historia en la que se pone de manifiesto que un futbolista es parcialmente dueño de sí mismo. En Europa menos, pero en Sudamérica no era raro encontrar futbolistas con el pasaporte fraccionado y con un porcentaje perteneciente a un fondo. Hace años, la FIFA puso freno a esta dinámica que daba lugar a subastas absurdas y puso bajo la lupa algunas operaciones, entre ellas el traspaso de Neymar del Santos al Barcelona; pero, una vez eliminadas esas «terceras partes», sigue existiendo la posibilidad de que una parte del pasaporte permanezca de alguna manera en manos del futbolista. El ejemplo más reciente es Richard Ríos, objetivo de la Roma: el colombiano posee el 10 % de su ficha y, más o menos como Conceição, estaría dispuesto a renunciar a su parte para facilitar el cierre de una operación complicada que Massara quiere cerrar con 28 millones de bonificación incluida (esta es la última oferta entregada al Palmeiras).

¿DINERO? HAY QUIEN DICE QUE NO—  El otro caso al que pertenece la historia de Conceiçao es el de los jugadores que renuncian a dinero para facilitar su traspaso, su permanencia o su marcha. Lo hizo Noa Lang, que para llegar al Nápoles redujo su salario, y en 2021 Pedro, que para acelerar su fichaje por la Lazio renunció a la mensualidad de agosto de la Roma. Tonali también se redujo 400 000 euros de su salario en 2021 para quedarse en el Milan tras su primera temporada cedido. Gattuso, por su parte, en 2019, al negociar su indemnización tras rescindir de mutuo acuerdo con el Milan, renunció a sus dos últimos años de contrato para asegurarse que se pagaran los 24 meses restantes a su equipo. Y luego están Redondo y Mandzukic; el primero se rompió el ligamento cruzado, prácticamente no jugó y cerró el asunto así: «Le pedí que no me pagara el sueldo hasta que volviera a jugar». Algo similar ocurrió con el exjugador de la Juve, también en el Milan, cuando en 2021 renunció a un mes de sueldo por lesión. «Un gesto excepcional —comentó el presidente Paolo Scaroni— que demuestra la ética y la profesionalidad de Mario Mandzukic y su respeto por el Milan. El club tendrá así la oportunidad de seguir apoyando a la Fundación Milan en proyectos a favor de jóvenes en condiciones de fragilidad socioeconómica y educativa, en los que el deporte es una herramienta de inclusión social».

Leave a Reply