El pequeño estadio, con una acústica impresionante, en el que Dzeko y sus compañeros recibirán a los Azzurri el martes, cumple las sanciones de la FIFA por los incidentes ocurridos contra Rumanía: habrá unas 8.800 personas
Un estadio pequeño, con una acústica impresionante y la capacidad de intimidar prácticamente a cualquiera. El Bilino Polje de Zenica, que el martes por la noche acogerá la final de la repesca de Italia, es una auténtica guarida para los bosnios, quienes aquí, incluso más que en el más conocido estadio de Sarajevo (más grande pero con pista de atletismo, que, por cierto, se encuentra actualmente en obras), saben cómo hacer sentir todo su «calor». Y, al parecer, también otras cosas.
Hablamos de un estadio con 13 632 localidades, «íntimo» tal y como le gusta a Gattuso (quien reiteró también ayer por la noche lo acertada que fue la elección del estadio de Bérgamo, entre otras cosas por ser pequeño), pero esta vez repleto de nuestros rivales que, sanciones de la FIFA en mano, no son precisamente unos santos. El pasado 15 de noviembre, en el partido contra Rumanía, armaron un buen lío y la FIFA les multó: 60 000 francos suizos por «comportamiento incorrecto del equipo, discriminación, racismo, uso de material pirotécnico, disturbios durante los himnos nacionales y falta de orden y disciplina dentro y fuera del estadio». Pero también una jornada con el Bilino Poljea con un aforo reducido al 20 %.
la sanción— La jornada en cuestión es precisamente la que enfrenta a Italia. Tras el partido contra Rumanía, que, como es lógico, ganaron por 3-1, Dzeko y sus compañeros jugaron primero en Austria y luego en Gales. El siguiente partido, en el que se cumplirá la sanción de la FIFA, es precisamente la final que vale el Mundial. Teniendo en cuenta los espacios que deben mantenerse libres por motivos de seguridad, las localidades disponibles el martes se reducen, por tanto, a 8.800.
el sector de visitantes— Para Italia, no puede ser sino una buena noticia. De hecho, el sector de visitantes se mantiene sin cambios, aunque sea muy reducido. ¿Cuántos italianos habrá? Entre los visitantes y las entradas a disposición de la FIGC se llegará a unas 800. Pocos, pero decididos a lograr la hazaña entre unos aficionados que, entre una polémica y otra, parecen estar deseando enfrentarse a nosotros.