Dos regresos desde el primer minuto y un nuevo espíritu, el de la alta clasificación, para derrotar al bestia negra rossoblù. Así prepara el técnico nerazzurro el desafío del domingo
Primero el examen, luego la lección. Pero ahora es el momento de una nueva prueba que dirá si el Inter ha estudiado… italiano. Dieciséis días después de Riad, en San Siro, Chivu y los suyos se enfrentarán al Bolonia y, en poco más de dos semanas, puede ser un partido completamente diferente, sobre todo en lo que respecta al desenlace. En la semifinal de la Supercopa, el alumno nerazzurro suspendió en la serie de preguntas finales, en la liga solo tendrá noventa minutos para encadenar la quinta victoria consecutiva en la Serie A —sería la primera vez en la temporada— sin más errores de lápiz azul. La goma del extremo opuesto no podrá borrar los tropiezos más o menos recientes (en los últimos diez enfrentamientos, solo dos victorias y varios disgustos, desde el 2-1 con gol en propia puerta de Radu hasta la chilena de Orsolini el año pasado y el 2-2 también de la temporada pasada, además de la derrota en los octavos de final de la Coppa Italia de 2023) pero, en comparación con la última prueba, el Inter podrá volver a sentarse en el banco con algunos conocimientos más.
Ese algo más responde ante todo al nombre de Lautaro Martínez. Dejado al principio en el banquillo en Riad, y sustituido solo en el minuto 71, el domingo recuperará su puesto en la delantera desde el principio. Con un gol, marcaría por quinto partido consecutivo en la liga y también alcanzaría los dos dígitos por séptima temporada diferente en la Serie A, superando a Vieri y Boninsegna (ambos con seis temporadas con al menos diez goles), y solo le quedarían por delante en esta clasificación especial Giuseppe Meazza y Benito Lorenzi (con nueve) y Alessandro Altobelli (con ocho). Y si Toro será el primer cambio de Chivu para el segundo acto de la temporada contra el Bolonia, el segundo es otro regreso. También Calhanoglu, fuera en la Supercopa porque se recuperaba de una lesión en los aductores, volverá a tener espacio en el centro del campo. Contra el Atalanta permaneció en el campo durante los 90 minutos, jugó 75 balones, realizó 52 pases positivos y creó 3 ocasiones. En resumen, el turco ha vuelto. Pero además de las certezas en el campo, estarán las lecciones aprendidas en los últimos partidos contra la bestia… rossoblù. Y la «jugada» en este caso no será táctica, sino mental, de espíritu. El impulso de la motivación de estar en lo alto de la clasificación, el de ser el primero de la clase, seguido de cerca por quienes no esperan más que un paso en falso. Con los tres primeros equipos a tres puntos, la clasificación puede cambiar de nuevo tras los próximos 90 minutos. El Inter, a dos partidos del ecuador de la temporada, no se lo puede permitir.