El técnico ya salvó el banquillo en Cagliari. El hijo de Carlo acaba de dejar el Botafogo
El puesto de Alberto Gilardino tiembla. El gol in extremis de Stefano Moreo evitó al Cagliari otra derrota más (habría sido la octava) y, sobre todo, el despido del técnico, que ya estaba en la mente de la directiva. Pero la decisión parece solo aplazada y otra derrota sería muy probablemente fatal para el campeón del mundo de 2006. Y como el próximo partido será contra la Juventus en el Arena, las probabilidades de un cambio son muy altas. Por eso, el Pisa ya se ha adelantado y está trabajando en la sucesión. Con una idea decididamente original: debutar en Italia al joven Davide Ancelotti, hijo de Carlo y recién llegado de su experiencia (la primera como entrenador) con el Botafogo, en Brasil.
A Gilardino se le critican sobre todo los resultados, aunque el equipo no se ha reforzado especialmente con respecto a la temporada pasada en la Serie B. El único éxito ha sido el partido en casa contra el Cremonese, el penúltimo clasificado, con la zona de salvación a 3 puntos, un balance escaso para un equipo que, sin embargo, quizá no podría haber hecho más. El inminente mercado de fichajes viene al rescate, y no es casualidad que el Pisa esté trabajando en varias hipótesis para reforzarse. Pero en esta perspectiva también entra el cambio de entrenador. Se han valorado los nombres habituales de técnicos en busca de un nuevo destino, pero no han entusiasmado demasiado a la propiedad. Muy diferente ha sido el efecto de la oportunidad de fichar a un nombre de peso como el de Ancelotti jr., que creció a la sombra de su padre y ahora ha despegado hacia una carrera personal.

Europa— Davide tuvo una carrera muy breve como futbolista (Borgomanero en la Serie D) y luego siguió a su padre por toda Europa. Del PSG al Real Madrid, luego al Bayern de Múnich, al Nápoles, al Everton y de nuevo al Madrid hasta la temporada pasada, con una sensacional serie de trofeos. Luego, los caminos de los Ancelotti se separaron. En realidad, Davide se quedó junto a su padre incluso en el primer partido con Brasil, pero luego tuvo la oportunidad de entrenar al Botafogo. Tras quedar sexto en la liga y clasificarse para la fase preliminar de la Copa Libertadores, Ancelotti Jr. fue destituido la semana pasada. Una decisión que aceptó sin pestañear, un poco al estilo de su padre, y un poco porque quizá la hipótesis del Pisa ya estaba tomando forma.
Coincidencia: hace exactamente treinta años, su padre Carlo debutó en el banquillo al frente del Reggiana, también con 36 años. El equipo empezó mal y tras siete jornadas era último, pero poco a poco remontó y al final de esa temporada consiguió por los pelos el ascenso a la Serie A, quedando cuarto. Algo así es lo que el Pisa debería pedirle a su hijo: no ganar, sino mantenerse en la categoría recién conquistada tras 34 años de espera. A estas alturas, salvarse sería como conseguir otro ascenso. Davide Ancelotti, siguiendo los pasos de su padre Carlo. El más ganador de todos.