En el minuto 14, el portugués marcó el 1-0, pero al caer tras un cabezazo sintió un dolor muscular. Tres minutos después fue sustituido por Giménez

Alegría y dolor. Alegría para el alma y dolor físico.
Rafa Leao comienza la temporada con un sabor agridulce: primero el gol, luego la lesión. La zona del cuerpo afectada es de las que hay que tratar con precaución: la pantorrilla. El portugués sintió un endurecimiento en la pantorrilla derecha y prefirió pedir el cambio inmediatamente.
Todo sucedió, por cierto, en el momento del gol: Tomori le sirvió un centro delicioso, Rafa saltó y se coordinó a la perfección para rematar de cabeza a la portería pugliese. Celebró sin problemas, surfeó, se llevó la ovación de San Siro, pero luego, tras un giro del reloj, él mismo envió fuera el balón que tenía entre los pies. Se sentó en el suelo. Entraron los servicios médicos, que le masajearon durante un buen rato hasta que, con una mueca de dolor, pidió el cambio. Era el minuto 17 y el partido del portugués había terminado. Entró Giménez, mientras que sobre el resto del mundo rossonero flotaban incómodas interrogantes, directamente proporcionales a la importancia del jugador y al hecho de que el próximo sábado comienza el campeonato. Durante la reanudación, Leao fue enfocado por las cámaras y parecía cojear visiblemente, pero filtra cierto optimismo. Ahora es tiempo de esperar, los exámenes posteriores aclararán el panorama de cara al debut en el campeonato contra el Cremonese.

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