El delantero entrena solo en Portugal y no se abre a soluciones inglesas: los nerazzurri listos para el asalto final
Bajo el cielo de Ademola Lookman reina la habitual confusión, con una certeza que se alza entre las nubes: el deseo del nigeriano por el Inter es tan alto como los edificios monegascos que ayer rodeaban al equipo de Chivu, aunque desde la niebla de Inglaterra llega un interés auténtico por él. El Inter estaba, sí, inmerso en el primer partido amistoso de la temporada contra el Mónaco, pero ante un asunto tan grande y complejo, el verde del campo se difumina un poco: todos siguen mirando más allá y viendo si las trenzas del nigeriano se acercan de verdad y cuánto. Él, el delantero elegido para la revolución del nuevo técnico rumano, solo quiere el Inter, el de Milán, y ese es el punto firme del partido. Entre entrenamientos secretos para mantenerse en forma lejos de Zingonia, la furia bergamasca por la fuga al extranjero no autorizada y posibles compradores en la opulenta Inglaterra, Lookman se ha mantenido firme en su posición intransigente: ayer no se movió ni un milímetro y tampoco lo hará en los próximos días, que se anuncian bastante tensos. No hay margen para abrirse a otros equipos, ni siquiera a los más prestigiosos de la Premier, a los que se le ha ofrecido en las últimas horas y que le han abierto las puertas, porque él se ve en 2025-26 junto a Thuram y Lautaro: es el tridente imaginado para asaltar el campeonato, responder a la nueva centralidad napolitana del ex Conte y, quizás, seguir dando el máximo también en la Champions.
La historia de esta ruptura que parece irreconciliable es conocida: la supuesta promesa del Atalanta de cederlo en este mercado, reivindicada por el variopinto equipo de Ademola y nunca confirmada por la Dea, por lo que solo sería válida para el extranjero. Las posiciones se han endurecido: el Atalanta está dispuesto a multarlo seriamente, como es habitual en estos casos, mientras que el nigeriano, según algunas fuentes en Portugal, no tiene ninguna intención de volver a pisar Zingonia, cueste lo que cueste. Dicen que, en cualquier caso, está luchando por su cuenta para mantenerse en forma y no perder preparación. A mitad de camino se encuentra el Inter, que espera como Penélope, aunque obviamente no lo hará eternamente: ha presentado un par de ofertas oficiales con cifras que han ido subiendo tácticamente poco a poco, y tiene una tercera en borrador. Llegará a los 45 millones fijos, que con bonificaciones podrían alcanzar fácilmente la fatídica cifra de 50, pero antes de dar el paso solo espera una señal de disponibilidad por parte de la Dea. Se necesita un precio, que aún no se ha indicado formalmente y que también sería el visto bueno para una negociación italiana. En definitiva, la señal de que no hay ningún impedimento para la venta a otro equipo de la Serie A.